Jaejoong
observó de reojo la penetrante mirada fija en él y en Yunho. Al parecer, el que
tuviera un amigo tan “cercano” le desconcertaba, o por lo menos era lo que
dejaba ver. Tenía las cejas arqueadas y sus profundos ojos puestos sobre cada
movimiento que hacía para abrazar al otro modelo o incluso indicarle algo con
la mano. No sabía por qué, pero ese sutil desconcierto le producía un ligero
sabor a victoria. Era como estarle dando una lección sin ni siquiera tocarlo.
¡Y eso sabía a gloria!
—Este alíen
es un completo mal educado —comentó Yunho señalando a Jaejoong con el pulgar y
la mirada fija en Boa—. No ha tenido la amabilidad de presentarnos. Mi nombre
es Jung Yunho y al igual que este idiota soy modelo. —explicó extendiendo la
mano frente a la chica y levantándose de su lugar.
Boa observó
el gesto frente a ella, elevando la vista por la alta figura del joven moreno hasta
toparse con un par de ojos castaños y una sonrisa resplandeciente. Extendió su
mano por igual para tomar la que le era ofrecida y sin poderlo prever recibió
un beso en el dorso de la misma, sintiéndose sonrojar.
—Bo… Boa
Kwon, mucho gusto, estudiante de diseño de modas. —se presentó a la carrera sin
tomar aire, a lo que Jaejoong trató de reprimir una carcajada. Al parecer Yunho
utilizaba sus encantos para llamar la atención de cualquiera.
—El gusto es
mío. —indicó soltándola, girándose a un lado hacia donde Yoochun se encontraba
para extenderle la mano por igual. Este la levantó, pero justo antes de
estrecharla, recalcó.
—A mí no me
vayas a besar la mano —y tanto Jaejoong como Boa soltaron las risas. Yunho observó
su serio semblante y sonrió ante al comentario, era difícil saber si estaba
bromeando o no—. Soy Park Yoochun, estudiante de música. Mucho gusto.
—Un placer —recitó
soltando la mano del chico—. Y sobre besarte la mano, no me ofendas, sólo lo
hago con chicas bellas. —acotó con la mirada detenida en Boa. Jaejoong se rascó
un poco la cabeza, contrariado por el comentario.
—Que
extraño, yo te vi ha-… —pero las manos de Yunho volaron a taparle la boca.
—¿No les
parece que a veces habla demasiado este babo? —Boa parecía divertida—. Un día
de estos deberíamos cobrarle por todo el aire que nos quita por tanta
palabrería soltada sin control.
Jaejoong
trataba por todos los medios de quitarse las manos de Yunho de encima. ¿Por qué
el idiota simplemente no le dijo que se callara? Lo hubiera hecho sin necesidad
de que le tapara la boca. Pero en sus movimientos por soltarse su mirada oscura
chocó con una castaña profunda, llamativamente asimétrica que le veía con el ceño
fruncido. Pudo notar el momento en que Changmin cerraba el libro y se levantaba
con su charola en la mano, sin quitarle la vista de encima.
—¿Ese es Shim
Changmin? —preguntó Yunho, soltándolo para observar al actor.
—El mismo Témpano
de Hielo Shim. —afirmó Jaejoong siguiendo el mismo rango de visión que su
compañero, sólo para de inmediato girar el rostro y chocarse con la mirada
molesta de Boa.
—¿Todavía te
ayuda en clase y tú le sigues insultando? ¿Pero cómo te atreves, Jae? —Las miradas
de todos recayeron en el pelinegro, acelerándole el pulso. No se había dado
cuenta que alguien más había visto lo que Changmin había hecho por él.
—Cálmate, Boa
—intentó tranquilizarla Yoochun—. Ya sabes que Jaejoong no lo soporta.
—¿No lo
soportas, JaeBoo? ¿Por qué? —le preguntó su compañero de modelaje—. Pensé que
era tu ídolo y que había sido por su influencia que habías entrado a este loco
mundo.
Jaejoong
abrió los ojos con sorpresa al escuchar aquellas palabras. Sí, era cierto,
cuando niño solía ver mucho el programa infantil donde Changmin era el
protagonista, se levantaba temprano todos los fines de semana sólo para reír y
llorar con Changmin. Las repeticiones de entre semana se las sabía de memoria,
e incluso, había sido uno de esos capítulos el que lo había llevado a la
familia Kim y su ingreso al mundo de la farándula. Había memorizado todas las
líneas de cada uno de los personajes y las había repetido con todo y gestos, lo
que había sorprendido a Kim Eungsoo y lo llevó después a adoptarlo.
—Es una
larga historia, Yunho —resumió levantándose—. Pero ya se nos está haciendo
tarde para ir a clases, así que ya deberíamos irnos. Ya que es tu primer día te
enseñaré dónde están los vestidores y cuáles son las aulas de los talleres, así
no necesitarás llegar tan temprano.
—Te aseguro
que no será un problema llegar temprano, hay muchas cosas que ver —sonrió con
la mira fija en la pelicorto, quien se sonrojó nuevamente al sentir aquella
mirada detenida sobre sí—. Además me dijeron que si llegaba temprano podría
comer aquí.
—Sería muy
bueno tenerte por aquí cuando vengas a los talleres —mencionó Boa sonriendo, y
Yunho le correspondió a la sonrisa.
—Jaejoong,
ven, necesito hablar un momento contigo —Yoochun se paró para caminar con él,
pero éste volteó para ver a Yunho.
—No se
preocupen por mí, estoy seguro que tu amiga podrá indicarme cómo llegar al aula
del taller. Y si me pierdo en el camino —la miró de nueva cuenta—, espero sea
en tan buena compañía —Boa volvió a reír.
Jaejoong
asintió y siguió a Yoochun fuera del comedor de la escuela. El músico estaba
muy serio, no sabía si era por culpa de la forma de ser de Yunho o si había
algo más involucrado en esa seriedad que mostraba. Ambos se detuvieron en los
pasillos que conducían a las aulas de los talleres y separaban los pasillos de
las aulas de clases.
—No sé si
hicimos bien en dejar a Boa con ese chico que parece un casanova —Yoochun se
cruzó de brazos frente a Jaejoong, y éste únicamente sonrió ante la actitud
paternalista de su amigo; además, no había de qué preocuparse, él conocía a Yunho.
—Te aseguro
que Yunho es inofensivo, puede parecer un completo casanova, pero si la chica
permite sus avances un poco más el tigre se convierte en un gatito y no sabrá
qué hacer —afirmó sonriendo, logrando que la seriedad en el músico se
transformara en una media sonrisa—. Si es por eso que estabas tan serio, en
verdad, no tienes por qué preocuparte, yo sería el primero en apartarla de él
si lo considerara peligroso. Es más, estoy seguro que Yunho no es del tipo de Boa,
les doy menos de dos minutos para que se harten el uno del otro.
—¡Vaya! Parece
que le conoces bien. —y Jaejoong asintió sonriendo.
—Hemos
trabajado mucho juntos, así que lo conozco casi desde que éramos niños. Incluso
tengo más tiempo de conocerlo que a ti, sólo que a él lo veo una o dos veces al
año y a ti te veo todos los días.
—Eso explica
muchas cosas —murmuró Yoochun más tranquilo—. Pero no era de eso de lo que te
quería hablar, es sobre la demanda —la mirada de Jaejoong se nubló ante la sola
mención. ¿Es que había sido una broma de su amigo?—. No te alarmes, sólo quiero
preguntarte si Changmin te ha comentado algo o le has preguntado por ello.
—No —susurró
con temor—, pero tú me dijiste que no iba a ponerla. ¿Acaso no era cierto?
—No, Jae, Changmin
me dijo que no iba a demandarte. Sólo quiero saber si te lo confirmó, porque
tuvo todo un fin de semana para arrepentirse.
El corazón
de Jaejoong comenzó a latir a toda prisa, no podía ser posible que aún pendiera
sobre su cabeza la amenaza de la demanda. Casi brincaba y saltaba de gusto
cuando Yoochun le había dado aviso de que ya no le demandarían, ¿y ahora le
salía con eso?
—Deberás
preguntarle tú mismo para salir de toda duda, y si realmente no te demandará,
deberías darle las gracias…
—¡Jamás! —reaccionó
el modelo—. No pienso darle las gracias por no demandarme después de todo lo
que me ha hecho. —gruñó de mala gana, sintiendo un estremecimiento recorrerle
la espalda sólo de recordar por lo que había pasado con ese infeliz actor.
—¿Y qué es
lo que te ha hecho además de golpearte hace un año?
Jaejoong
volteó a ver a su amigo con los ojos abiertos por el asombro. No podía decirle
de los acosos constantes al que lo sometía Changmin, era demasiado vergonzoso
contarlo, ¡tan sólo imaginarlo! Era preferible seguir dejando que Yoochun
pensara que no lo soportaba debido al golpe que había recibido hacía un año a
contarle por todo lo que estaba pasando.
—Na… nada. —tartamudeó,
pero las cejas de Yoochun se ciñeron. Le conocía lo suficiente como para saber
que mentía. Sin embargo, no iba a insistirle para que le contara, cuando
quisiera hacerlo, él estaría dispuesto a escucharle.
—Entonces
deberías agradecerle por no arruinarte la vida —aseguró observándolo con los
brazos cruzados—; y esta es tu oportunidad —señaló hacia los baños. Jaejoong se
giró un poco para ver a Changmin abriendo la puerta de los sanitarios, ingresar
y cerrar tras él—. Le das un solo gracias por el precio de dos —Jaejoong volteó
a ver a su amigo con asombro, pero él sólo le sonrió un poco—. Por lo que
escuché, también te ayudó en clases con una materia y supongo que tampoco le
has agradecido.
—¡Maldita
sea! —maldijo pateando el suelo y girándose rumbo al baño—. Sólo diré gracias y
adiós, que no espere nada más de mí. —alcanzó a escucharle Yoochun murmurar,
mientras el muchacho se alejaba para entrar a los sanitarios.
Changmin lavaba
sus manos cuando vio, a través del espejo, cómo la puerta se abría y la figura
del modelo de pálida piel aparecía por ella.
Jaejoong se
quedó parado con el ceño fruncido, regresándole la mirada a través de la
superficie reflejante. No sabía por qué diablos le había hecho caso a Yoochun y
se encontraba ahora en el mismo lugar que Changmin. ¡En los únicos sanitarios
que estaban lo suficientemente escondidos como para no ser visitados de forma
frecuente por los alumnos!
¡Qué
diablos! se dijo a sí mismo bajando la mirada apenas unos instantes, sólo para
volver a alzarla y toparse contra los profundos ojos que ahora se habían girado
para verle de frente. Sólo se limitaría a darle las gracias, que lo tomara como
quisiera. Si quería creer que era sólo por ayudarle en clase el día anterior o
por la demanda. ¡Ese ya era su problema!
—Changmin,
yo… —comenzó, pero su voz sonó demasiado insegura. Las cejas del moreno se
fruncieron con extrañeza.
¡Maldición!
¿Por qué estaba tan nervioso? Su corazón había comenzado a latir con furia
desde que su mano se posó en la puerta del baño, y ahora amenazaba con explotar
al ver los ojos profundos del actor detenidos en su cuerpo.
Pudo ver a
Changmin recargándose de espaldas contra los lavabos de mármol, cruzando los
brazos para verlo fijamente sin pronunciar palabra. Pero era algo que le estaba
costando trabajo, su boca se había secado y aquello por lo que había acudido al
baño se le había ido de la mente.
—Si no te
has dado cuenta, los dos vamos a llegar a tarde a nuestros talleres si no dices
de una vez a lo que has venido.
¡Tenía
razón! Faltaban escasos dos minutos para que diera comienzo el segundo taller
de la semana, y él que se había propuesto sólo decir gracias y adiós.
Changmin se
despegó del lavabo para caminar hasta él. La oscura mirada del mayor parecía
perdida en algún punto fijo frente a él, sin ver realmente nada sino sólo
sumergido en pensamientos, ajeno a su alrededor. Atrayendo su atención, dejó
deslizar su mano por la barbilla de Jaejoong para hacer que le viera. Ante el
solo contacto el pelinegro se retiró replegándose contra la pared, pero el
menor le siguió colocando ambos brazos a sus costados para evitar que se
moviera.
¡Que idiota
había sido al irle a buscar! Su mirada le quemaba la piel, esos ojos profundos
que parecían hielo le hacían estremecer.
—¿Vas a
decirme que aceptas lo que te ofrecí? —le susurró el actor, logrando que el
modelo frunciera el entrecejo con molestia y lo empujara con fuerza para alejarlo.
Sin embargo, contrario a lo que pensaba, Changmin se alejó de forma rápida.
—¡Maldición,
claro que no! Sólo vine a darte las gracias por lo que hiciste. Aunque eso
signifique que tengas otro motivo para fastidiarme la vida. Eso era todo. —concluyó
dándose la vuelta para intentar llegar hasta la puerta.
Pero la mano
de Changmin echando llave a la única salida lo puso en alerta. ¿Era por eso que
se había separado de él tan fácilmente, porque estando la puerta abierta
corrían el riesgo de que alguien les descubriera? ¡Maldición!
—¿Sólo
gracias? —murmuró el alto actor, dando un paso más cerca de Jaejoong, que él
también dio hacia atrás para alejarse—. Yo hubiera esperado algo más.
—¡No!
Jaejoong
trató de alejarse, pero Changmin fue más rápido, atrapándolo de la muñeca para
arrinconarlo contra la pared como lo había hecho minutos antes. Sólo que esta
vez, aquel cuerpo se recargaba contra el suyo y sus labios le apresaban la boca
robándole los sentidos, obligándole a abrirle el paso para probar de su
interior, aturdiéndolo.
Sus manos
estaban acorraladas entre el cuerpo del actor y el suyo, quería moverlas para
empujarlo, consiguiendo únicamente abrirlas para sentir el calor de la piel de
Changmin bajo la camisa blanca del uniforme. Las manos del moreno le apresaban
como dos fuertes vigas de acero, le hacían casi perder el aire. Sus besos le
robaban el aliento, le arrancaban los sentidos. Se vio a sí mismo cerrando los ojos
mientras su mente comenzaba a gritar que continuara.
Pudo sentir
las manos de Changmin jalar su camisa fuera del pantalón, dándole más libertad para
acariciar su espalda. ¡No! ¡Lo estaba haciendo de nuevo! Y de nuevo su cuerpo
no oponía resistencia. ¡Maldita sea! ¿Por qué nunca podía obedecer sus ordenes
y sólo respondía a las caricias proporcionadas por el actor?
Comenzó a
mover sus manos para empujarlo con fuerza, su respiración agitada no ayudaba en
mucho con la tarea, su cuerpo temblando ante el contacto era difícil de
controlar. Pero necesitaba alejarse de él.
Changmin se
separó de su cuerpo sin alejar los brazos de la pared, manteniéndolo
arrinconado. Sus ojos castaños, además de fríos, se veían oscuros. Podía
identificar en su mirada las huellas del deseo. Pero, ¿por qué él, habiendo
tantos otros?
—Si
realmente quieres ganarme en esta clase de lucha, deberás hacer un poco de
ejercicio. —escuchó el susurro a su oído, entrecortado, entretanto el más alto
se alejaba un poco más del cuerpo del modelo.
—Mi contrato
lo prohíbe. —explicó el pelinegro cerrando los ojos en su intento de recuperar
el aliento. Sin tan sólo pudiera levantar pesas para incrementar sus músculos,
por lo menos podría intentar partirle esa linda cara de un golpe. ¡Qué importaba
que lo demandara! Así sentiría la satisfacción de haberlo derribado con sus
puños.
—Vete antes
de que me arrepienta de dejarte ir. —Jaejoong abrió los ojos al escucharle, sus
cejas arqueándose con disgusto. ¿Qué le hacía pensar que lo estaba dejando libre?
¿Acaso era una presa a la que se había dispuesto a cazar?
—¡Eres un
maldito! —gruñó entre dientes, a lo que Changmin se volvió para mirarlo
fijamente.
—No parece
disgustarte la idea de que lo sea. —señaló burlón, entretanto Jaejoong cerraba
los puños por el coraje, muy dispuesto a tumbarle un par de blancos dientes.
—¡Vete al
infierno, Témpano de Hielo Shim! —profirió antes de pasarle por un costado al
actor. No obstante de forma sorpresiva fue detenido del brazo y vuelto a
arrinconar contra la pared. Los ojos castaños estaban clavados en los oscuros
con molestia. Parecían los ojos de una fiera que estaba a punto de lanzar un
zarpazo sobre su presa.
—Puedo
demostrarte que no soy ningún témpano de hielo, incluso puedes llegar a darte
cuenta que arderemos los dos en el infierno, como tanto lo pregonas. —Jaejoong
se soltó con un fuerte tirón. El tiempo se había pasado demasiado rápido y ahora
los dos llegarían tarde a su primera clase del taller de los martes. Pero eso
no impediría que le respondiera.
—¡Eso
quisieras, idiota! —alegó llegando hasta la puerta sin ser detenido.
—Por
supuesto que sí. —Y Jaejoong se detuvo de golpe para observarlo detenidamente. El
más alto le miró con curiosidad. ¿Qué le había hecho detenerse?
—Dime algo —musitó el modelo, claro y audible, frunciendo
el entrecejo—. ¿Estás enamorado de mí?
El acoso
constante y las palabras que siempre obtenía de Changmin cuando le besaba le
llevaban a pensar que quizá el actor sintiera algo diferente por él que sólo
deseo. Quizá era una tontería, era alguien demasiado frío a quien no se le
conocía pareja. ¿Pero no acababa de decir que podría demostrarle que no era un
témpano de hielo? ¡Qué tonto había sido al hacer esa pregunta! Y la sonrisa irónica
y burlona que apareció en los labios de Changmin se lo confirmaba.
—Quién está
hablando de amor, Kim Jaejoong. Sólo quiero tu cuerpo…
Sólo quiero
tu cuerpo
Desde el
principio lo sabía, desde que le hubiese dicho que era gay sabía que el actor sólo
quería satisfacer sus bajos instintos con él. Pero el hecho de que se lo dijera
cara a cara le producía un profundo malestar, le causaba ira, enojo y una gama
de sentimientos que no sabía cómo interpretar.
Jaejoong lo
observó con el ceño fruncido, sólo para abrir la puerta del sanitario y salir a
la carrera del lugar sintiendo la excitación despierta en su entrepierna. Era
mejor dejar la camisa de fuera, sólo arreglar un poco el saco. No podía creer
que un simple beso… No, no había sido eso, habían sido sus manos recorriendo su
cuerpo, eso era lo que le había provocado. Sus manos, no sus besos. Como le
hubieran provocado las manos de cualquier chica de tocarlo como solía hacerlo Changmin.
Ese maldito
de Shim Changmin sabía muy bien dónde tocar y cómo hacerlo. Y por eso quería sólo
su cuerpo, se decía a sí mismo, apretando fuertemente los ojos para caminar a
toda prisa hasta el taller.
La tarde se
había pasado rápido en compañía de Yunho, incluso olvidando un poco lo sucedido
con Changmin en los sanitarios. Por lo menos su compañero no le había recriminado
por haberse presentado tarde y con la camisa de fuera, quizá había ayudado el
que llegara quitándose el saco para colocarlo detrás de la silla donde ahora
estaba; le daba un look despreocupado que andaba muy de moda.
Ahora tenía
un poco más de competencia por la atención de las chicas. Antes, siendo él el
único modelo que figuraba de forma profesional en el taller, las chicas le
seguían mucho. Pero ahora también estaba Yunho. Para su desgracia, le habían
reconocido como el chico del pastel, motivo por el cual su amigo se molestó muchísimo
con él. Mientras alguien le siguiera recordando el incidente, Yunho le seguiría
reclamando por ello.
Había sido
divertido volver a las pasarelas y ver cómo Jaewon, el maestro y coreógrafo,
ponía a las chicas a caminar con un libro en la cabeza para recordarles cómo
debían caminar. Algo que, tanto él como Yunho, dominaban a la perfección.
Jung
regresaría al siguiente día para asistir al taller de fotografía y, desde hace
mucho tiempo sabía, al chico le apasionaba eso. Sería su primer curso de la
materia y se le notaba algo emocionado. Por lo menos esta vez no pareció
disgustarle que le hubiesen obligado a dejar su celular y localizador en la
entrada, ya que en la escuela estaba prohibido que los alumnos cargaran con esa
tecnología.
Tenía sueño
y bostezaba constantemente. Estaba recostado en la cama, viendo constantemente
hacía la ventana. Hacía un par de horas que había cenado y apenas una que las
luces se habían apagado. Faltaba sólo una hora para la media noche y aún
esperaba que Boa llegara para ayudarle a elegir el traje que llevaría a los Blue
Dragon. Por ese mismo motivo aún no se cambiaba y seguía usando el uniforme con
las mangas de la camisa arremangadas.
No podía
dejar de pensar en Yunnie y la reacción de Changmin al verle, a pesar de que al
haber estado a solas con él en ningún momento le cuestionara por su amistad con
él. Seguramente le conocía, por eso el que no le hubiese preguntado nada y se
hubiera limitado a besarle como en tantas otras ocasiones.
Levantó su
mano para dejarla deslizar por sus labios. La calidez que los labios de Changmin
dejaban en los suyos cada vez que le besaba… aún podía sentirla.
«Maldición»
maldijo mentalmente, retirando la mano con brusquedad. «¿Por qué he de pensar
ahora en ese maldito de Changmin? El estúpido me recalcó que sólo está
interesado en mi cuerpo. ¡Ese idiota!»
Se giró del
otro lado de la cama cruzando sus brazos bajo la cabeza. Estaba cansado por
todo lo que había pasado en el día. Estaba cansado por haberse tenido que
enfrentar de nuevo a Changmin y su forma de tortura. Estaba tan cansado, que
sin quererlo se quedó dormido.
Boa observó
de nuevo el segundo piso del edificio. Tenía un par de años de no acudir de
noche a la habitación de Jaejoong. Solía hacerlo con frecuencia cuando eran
novios, a veces ella iba, y a veces Jaejoong acudía a la suya; pero de eso ya
hacía algún tiempo. Ahora sólo hablaban durante el día y desde que habían
terminado no había vuelto a hacer el amor con nadie.
Volvió a
estudiar las terrazas de las habitaciones. Desde abajo, las dos habitaciones
que permanecían con la ventana abierta y dejando entrever las cortinas de
encaje transparente se veían exactamente iguales. La luna en cuarto menguante
no ayudaba en nada a ver cuál sería la correcta, así que decidió subir al árbol
que estaba entre ambas habitaciones. No cabía duda que necesitaba ser podado,
ahora tenía más hojas y ramas que antes. ¿O quizá se había equivocado incluso
de árbol?
Volvió a
fijar la vista en la habitación. Una de ellas permanecía con toda la puerta
abierta y la otra a penas un pedazo que dejaba escapar parte de la cortina. Eso
le daba una clara idea de cuál habitación debía ser la de Jaejoong. Saltó del
árbol en la habitación de la izquierda.
—¡Jae, ya
llegué! —anunció audible entrando de lleno en el interior del cuarto, pero sólo
le respondió el silencio reinante.
Siempre que
iba a la habitación del chico éste mantenía la pequeña lámpara del escritorio
encendida, pero en esta ocasión todo estaba a oscuras y en silencio. Giró la mirada
hasta la cama y no pudo apreciar nada, la escasa luz de la luna no le permitía
ver en el interior con claridad por lo que, a tientas, se dirigió hasta el
escritorio para encender la lámpara y buscar a ese modelo olvidadizo. Era
probable que anduviera de maratón en la sala de estar con sus amigotes
apostadores y se hubiera olvidado de ella.
Dejó
deslizar con cuidado la mano por la madera del escritorio, esperando encontrar
una montaña de papeles que indicaran el desorden en el que siempre estaba
sumido Jaejoong. Aunque para él eso era un desorden ordenado. Les tenía
prohibido a las chicas que hacían el aseo que le tocaran algo de ahí. En esta
ocasión no había nada fuera de su lugar, y eso se le hizo sumamente extraño.
Encendió la lámpara en cuanto la encontró y se dio la vuelta para buscar al
pelinegro.
Pero sus
ojos se abrieron de forma enorme al darse cuenta que esa no era la habitación
del modelo, estaba demasiado ordenada para ser de él. La cama tendida, la ropa
en su lugar, una pila de libros acomodados ordenadamente sobre la repisa a un
lado de la cama. ¡No! Definitivamente esa no era la habitación de Jaejoong.
Tenía que estar en…
—¡La
habitación de Changmin! —ahogó, obligándose a sí misma a cubrirse la boca con
las manos.
Su corazón comenzó
a latir con fuerza en el pecho. Estaba demasiado asustada como para moverse, no
sabía qué hacer. Sus piernas comenzaron a temblar. ¿Qué haría si Changmin la
descubría dentro? ¿Sería capaz de aprovecharse de ella? ¿La denunciaría a
dirección? Sería mejor salir de ahí lo más pronto posible y no averiguarlo.
Trató de
moverse sin lograrlo, un paso primero y otro después, pero sus piernas parecían
pegadas al suelo. Después de unos segundos que le parecieron eternos, por fin
logró alejarse del escritorio rumbo a la puerta de la terraza. Volteó con
nerviosismo rumbo a la puerta de entrada, rogando a todos los santos porque Changmin
no apareciera en ese momento. Sabía de su fama de violento y no quería
comprobarla.
Estaba a
punto de salir por donde había entrado cuando notó de reojo algo que en su
nerviosismo no había podido distinguir, y que ahora la escueta luz de la
lámpara le daba la oportunidad de apreciar. Se giró de lleno con temor y logró
caminar hasta un costado de la cama. Y ahí, en el suelo, yacía Changmin tirado.
—¡Dios mío, Changmin!
—se asustó hincándose a su lado sin animarse a tocarlo. Había un grueso libro a
un costado de él, pero no sabía si estaba dormido o quizá desmayado. No sabía
si tocarlo o no, o si tratar de reanimarlo.
Con manos temblorosas
comenzó a moverlo de los hombros, hablándole en voz baja, pero no obtuvo
ninguna reacción del actor, lo que le llevó a pensar que algo estaba sumamente
mal con él. En ese momento su mente se nubló, no sabía qué hacer. No podía
salir de la habitación de Changmin pidiendo ayuda porque quien la viera le
reportaría y si el simple hecho de estar en el ala Este era motivo de
expulsión, cuánto más salir de la habitación de uno de los alumnos. Por eso
cuando estaba con Jaejoong…
—¡Jaejoong! —Cómo
era posible que se hubiera olvidado que Jaejoong estaba justo en la habitación
contigua a la de Changmin.
Salió
corriendo hacía la terraza dejando al moreno donde estaba. Saltó de un brinco
de una habitación a otra y abrió la puerta a la carrera entrando a toda prisa.
No le fue difícil distinguir la figura de Jaejoong sobre la cama, a quien llegó
corriendo zarandeándolo sobre ella.
—¡Jaejoong,
levántate, Jaejoong! ¡Jaejoong, levántate! —apuró a la carrera asustada,
alertando al modelo que se levantó de golpe por igual de espantado.
—¿Boa? ¿Qué sucede,
por qué estás tan alterada? ¿Pasó algo? —cuestionó al notar su agitación. Nunca
la había visto tan nerviosa.
—¡Changmin,
Changmin…! —balbuceó tratando de articular algo coherente sin lograrlo.
—¿Changmin
te vio? —se recargó en el respaldo de la cama sin hacerle mucho caso—. No te
preocupes, dudo mucho que te delate. —pero Boa siguió alterada.
—No, no es
eso, entré por error a su habitación, por un momento pensé que me encontraría,
pero no. Changmin está tirado en el suelo sin moverse. Tienes que ir a ver qué
le pasa, ¡yo no puedo! —soltó atropelladamente jalando la camisa del chico para
intentar levantarlo de la cama sin lograr mucho.
—Un momento,
un momento —paró zafándose del agarre de la pelicorto—. Si ese tipo está
herido, dormido o muerto, ¡a mí qué diablos me interesa! Yo no tengo por qué
ayudarle. —se defendió frunciendo el ceño y recargándose de nuevo contra el
respaldo de la cama.
—¡Jaejoong,
por favor! —rogó sentándose en la cama para verle—. Tienes que ayudarle, estaba
inconsciente. Sé que no te cae nada bien, pero yo no puedo ver qué le pasa, si
alguien me descubre son capaces de expulsarme —suplicó entrelazando las manos,
ganando la mirada fija del pelinegro—. Por favor…
—No y no, a
mí qué me importa lo que le pase a ese tipo. —se cruzó de brazos. No iba a
ceder ante las suplicas de Boa. Si Changmin lo llegaba a encontrar de nuevo en
su habitación… ¡Dios, qué miedo!
—Jaejoong,
por favor, puede estar muy mal. Quizá si puedes ayudarle por fin ustedes se
hagan amigos. ¡Jaejoong! —pero él negó con la cabeza—. ¡Por favor, por favor! —sollozó
dejando escurrir las lágrimas por su rostro, incentivando la culpabilidad del
muchacho—. Hazlo por mí, porque yo fui quien lo encontró y si algo le pasa me
voy a sentir terrible...
—¡Ay! —suspiró
poniéndose de pie y tomando el rostro de la chica con las manos—. ¿Qué tienen
ustedes las mujeres que hacen de mí lo que quieren? —Boa dejó entrever una
sonrisa mientras Jaejoong secaba sus lágrimas con los pulgares—. Sólo me voy a
asomar a su habitación, no quiero que me pase lo de la última vez. —La
incomprensión se dibujó en el rostro de la pelicorto y el rubor tiñó las
mejillas del chico que se dio prisa en soltarla y darle la espalda.
—Te espero
aquí. Avísame cómo está —Él se giró de nuevo para verla y se acercó
levantándola de la cama para conducirla a la terraza.
—Ah no, te
vas ahora mismo a tu habitación. Si realmente a Changmin le pasó algo en unos
minutos este lugar estará lleno de alumnos y alguien puede descubrirte.
—¿Pero cómo
he de saber si todo está bien? Voy a estar muy nerviosa sin poder dormir hasta
que sepa algo. —Jaejoong le sonrió antes de dejarla en la pequeña terraza.
—Desde tu
habitación se ven las luces de estos cuartos. Se supone que todas deben estar
apagadas a estas horas, así que si todo está bien con Changmin encenderé y
apagaré la luz dos veces. Si hay algo mal, comenzarás a ver luces en todas las
habitaciones. Ya sabes que el médico hace demasiado escándalo cuando alguien le
llama a la media noche —Boa sonrió—. Ahora regresa a tu habitación, yo iré con Changmin.
Jaejoong no
esperó a ver si Boa se iba o no de su cuarto, caminó de forma decidida hasta la
puerta de su habitación y la abrió para salir. El pasillo estaba por completo a
oscuras, sólo una ligera luz se veía hacía el final llegando a la escalera que
le conduciría al primer piso. Vio hacía todos lados y se dirigió a la
habitación de Changmin. No entendía por qué le había dicho a Boa que iría a ver
cómo estaba ese infeliz. ¿A él qué le importaba si estaba mal o no? ¡Por él que
se muriera! Así dejaba de acosarlo tanto.
Se detuvo
viendo la puerta del actor y suspirando dio la vuelta a la manija. Por un
momento pensó que ésta estaría cerrada, así no se vería obligado a entrar, pero
para su desgracia, la puerta no tenía seguro. Sentía que su corazón comenzaba a
acelerarse con cada centímetro que la puerta se abría. Desde aquella vez en que
había entrado para dejarle la tarea, no había vuelto por ahí y, ahora, se veía
obligado a regresar.
Distinguió la
lamparita de noche en el escritorio encendida, por lo menos esa luz le permitía
ver el interior del cuarto y evitaría que se tropezara como aquella vez. Entró
sintiéndose inseguro, si lo que Boa había visto era a Changmin dormido, estaba
entrado a la boca del lobo y a un serio problema. Ese simple pensamiento le
hacía estremecer. Dio un par de pasos hasta la cama y fue entonces que notó la
inconfundible figura del actor tirado a un costado.
—¡Changmin!
Corrió hasta
su lado para moverlo y tratar de despertarlo si es que estaba dormido, pero el
actor no reaccionaba. Era imposible que estuviera dormido aún vestido con el
uniforme y en el suelo. Repitió en varias ocasiones su nombre sin obtener
respuesta. Necesitaba subirlo hasta la cama y revisarlo, por lo que reuniendo
toda su fuerza consiguió subirlo y acomodarlo sobre los almohadones. No sabía
qué le pasaba, pero pudo advertir que respiraba. Acercó la cabeza sobre su
pecho para oír los latidos de su corazón, todo parecía indicar que estaba bien.
Cuántas veces no habían hecho eso mismo en el orfanato, o en casa cuando
enfermaba. Sólo que quien lo hacía era un doctor y siempre le explicaba que
cuando alguien estaba enfermo, el corazón latía más rápido de lo normal… pero
el corazón de Changmin parecía latir de forma correcta. Lo primero que se le
vino a la mente al verlo tirado, era que quizá sufría de una sobredosis de
drogas.
—No sería
extraño que anduvieras metido en eso. —murmuró viendo su semblante y abriendo
sus ojos con los dedos para ver el color.
No,
definitivamente no eran drogas. Los ojos de alguien que consume estupefacientes
son de color rojizo y se mueven demasiado rápido. Varias veces lo había visto
entre la gente de la farándula. Algún actor, algún modelo o cantante, siempre
mostraban los signos de las drogas en el color de sus ojos y la forma de
comportarse. Sin embargo, Changmin no parecía sufrir de una sobredosis,
seguramente sólo era un desmayo. Tenía que hacerle reaccionar de alguna forma.
Se paró a la
carrera de la cama y corrió hasta su habitación para sacar de debajo de la cama
el licor que Yoochun le había traído. Sirvió una generosa ración en un vaso
desechable y corrió de vuelta hasta la habitación del actor.
Al
posicionarse junto a él, deslizó la mano por la nuca de su enemigo y le puso el
vaso con el licor en los labios. Eso le serviría para que reaccionara. Apenas
hubo tocado su boca, Changmin comenzó a toser abriendo los ojos y apartando el
vaso.
—¡Vaya! Despertaste
—sonrió, y la mirada profunda del otro se posó sobre su rostro con extrañeza—. Termina
de beberlo para que te recuperes. —señaló volviendo a poner el vaso en sus
labios, pero Changmin lo apartó una vez más.
—No, aleja
esa cosa de mí. —renegó renuente, acomodándose en la cama y alejándose del
modelo quien lo miró sin entender.
—Bueno, como
quieras. Pero esto no se desperdiciará —avisó sólo para vaciar el contenido del
vaso de un solo trago, comenzando a toser al instante—. ¡Cielos! Esto estaba
muy fuerte —sonrió botando el desechable al cesto de la basura que reposaba a
un costado del buró—. Ahora entiendo por qué te despertó tan pronto.
—¿Qué haces
en mi habitación de nuevo? —inquirió el castaño finalmente levantándose,
atrayendo la mirada del otro que amenazaba con ruborizarse completamente ante
el escrutinio del actor.
—Yo… yo… —¿Cómo
explicarle que Boa lo había encontrado?
—¿Tú qué? —cuestionó
fríamente, atento al color que pintaba las mejillas del modelo—. ¿Me dirás que
has venido a dejar tarea de nuevo?
—No, yo… —¿Por
qué se ponía tan nervioso? Total, le diría la verdad omitiendo el nombre y
sexo, eso era lo mejor—. Alguien te encontró tirado y casi me obliga a venir a
verte. Así que por eso estoy aquí —explicó sin verlo—. Ahora, llamaré al médico
para que te revise. —se dio la vuelta para salir.
—No, espera —la
voz de Changmin le detuvo y se volteó para verle—. No llames a nadie, estoy
bien. —aseguró sentándose en la cama.
—Alguien que
está bien, no se desmaya —sonrió evitando a toda costa tener que ver al actor
de frente, pues al verlo sentado en la cama el corazón había comenzado a
latirle de forma desenfrenada. ¿Quién decía que no intentaría repetir lo del
primer día ahora que parecía sentirse mejor?—. Debo llamar al médico, no quiero
que me acusen de ser el culpable si algo te pasa. —insistió con la firme
intención de retirarse de la habitación lo antes posible.
—Te digo que
estoy bien, no tienes que alarmar a nadie. —aseguró frunciendo el ceño y
dedicándole una mirada fría desde su lugar.
—Ese ya
pareces tú —respondió sintiéndose a la defensiva, intentando sonreír. Tenía que
salir ahora mismo de la boca del lobo—. ¿Realmente estás seguro de sentirte
bien? —Pero antes se aseguraría de que realmente estaba bien. Si no lo hacía,
alguien le molestaría todo el día por haberle abandonado.
—Sí. —contestó
simplemente.
—Entonces
permíteme hacer esto —se acercó al pasillo, prendiendo y apagando las luces dos
veces tal y como se lo había prometido a Boa. Si no lo hacía, estaba seguro que
la terca de su amiga se presentaría de nuevo en el ala Este para saber qué
había pasado con el actor.
—¿Por qué
hiciste eso? —Changmin se levantó extrañado de la cama para acercarse—. ¿Es una
especie de clave?
—Así es —respondió
estático, sintiendo las piernas no responderle; el cosquilleo que recorría su
espalda sólo de advertir la presencia del chico de piel canela acortando la
distancia entre ambos—. Sólo le aviso a la persona que te encontró, que estás
bien.
—Entonces
era cierto. —murmuró con la mira en el piso.
—¡Por
supuesto que era cierto! Yo jamás miento. —Y Changmin alzó la al instante la
vista para verlo a los ojos.
—Desde que
te conozco mientes. —afirmó observándolo con fijeza, y el modelo frunció el
ceño ante la afirmación. Esa mirada profunda le hacía estremecer, parecía poder
leer en sus ojos cualquier cosa que tratara de ocultar. ¡Pero mentir no era una
de ellas!
—¡Eso no es
verdad! Dime en qué te he mentido. —retó irritado. Si algo había aprendido en
el orfanato era que una mentira conduce a otra más grande y que al final la
verdad siempre es lo mejor; una mentira no se puede sostener por mucho tiempo,
por eso siempre decía la verdad. No entendía por qué Changmin afirmaba tal
cosa.
—En que no
sientes nada por mí. —Jaejoong rió ante semejante afirmación. ¿Le acusaba de
mentir sobre sus sentimientos? Sí que el actor era engreído.
—Claro que
siento algo por ti —aceptó entre risas, con la curiosidad del otro grabada en
la mirada—. ¡Te odio, Shim Changmin! —afirmó seriamente, dejando de reír. El
aludido sólo se cruzó de brazos, no parecía importarle lo que acababa de oír.
—Me alegro —el
pelinegro abrió los ojos asombrado—. Sí, me alegro. Dicen que del amor al odio
hay un paso, pero es el mismo paso que hay del odio al amor.
—¡Estás
loco! —exclamó dándose la vuelta para salir, pero una mano en su muñeca le impidió
llegar a la puerta.
Esa piel
sosteniendo la suya le hacía cosquillas. El corazón le comenzó a latir de forma
alocada sólo de pensar que Changmin por fin repetiría la misma hazaña de la
primera vez pero, por el contrario a las veces anteriores, ahora no había sido lanzado
contra la pared, acorralado y torturado con sus besos. En esta ocasión,
Changmin sólo le detenía evitando que se fuera.
—Espera —Jaejoong
volteó para verle con curiosidad—. En lo que a mí respecta, te debo una. —y
aquella mirada marrón cubierta por una capa de serenidad lo destanteó un poco.
Parecía sincero, aunque no tenía idea a lo que se refería con eso. Sin embargo,
no estaba dispuesto a seguir más tiempo en esa habitación tratando de
averiguarlo.
—Como sea —soltó
su muñeca del agarre del actor, nada
dispuesto a pasar un momento más en su compañía. Pero el que le debiera una le
daba la oportunidad de cobrarse—. Ojalá eso significara que dejarás de
molestarme. —masculló abriendo la puerta para salir, mientras Changmin se
encogía de hombros.
—No cuentes
con eso. —Y la puerta se cerró a sus espaldas.
—Me lo temía.
—murmuró el modelo a la nada, saliendo por completo del cuarto y chocando de
lleno con alguien de frente a él. Del susto levantó la vista a toda prisa, no
esperaba encontrar a nadie a esas horas por los pasillos, pero al sentir unas
manos ajenas deteniéndolo se sintió transpirar.
—¿Jaejoong? ¿Qué
haces saliendo de la habitación de Changmin? Y oliendo a alcohol…
Aquella
mirada conocida clavada en la propia le regresó el alma al cuerpo. Era Yoochun
y no uno de sus maestros haciendo ronda. No iba a saber cómo explicarle a
alguien del cuerpo docente lo que hacía en la habitación de Changmin, pero a
Yoochun sí podía decirle.
—Boa entró
por error a su cuarto —explicó a susurros apuntando con el pulgar la habitación
del chico. Yoochun pareció sorprendido, pero Jaejoong se dio prisa en aclarar—.
No, no la encontró. Boa lo encontró a él desmayado en el suelo y me obligó a ir
a ver qué le ocurría, así que eso mismo estaba haciendo. Huelo a alcohol porque
lo que no bebió ese antipático me lo he tomado yo.
—¡Esa chica
es una tonta! —se quejó entre dientes molesto—. Y tú eres otro más. ¿Qué crees
que hubiera pasado si Changmin los descubre? Ya una vez te salvaste de su
demanda, ¿pero crees que hubiera dejado pasar tan fácil el encontrar a una
chica en su habitación? —Jaejoong parpadeó sin comprender la molestia en su
amigo.
—Estoy
seguro que de haberla descubierto no hubiera dicho nada.
—¿Qué te
hace estar tan seguro, Jaejoong? ¿Le conoces tanto? ¿Acaso eres su amigo?
—¡No! Claro
que no, Chunnie. Sólo sé que no lo haría. No me preguntes cómo lo sé, sólo lo sé.
Changmin podrá ser muchas cosas, un témpano de hielo, un insensible, un
arrogante, pero estoy seguro que no es ningún soplón y haría todo lo posible
por proteger a alguien que va en su misma clase.
—¿A alguien
como Boa o tú? —inquirió el músico sin creerlo—. ¿Después de lo bien que se
llevan y lo efusivo que saluda a nuestra tonta amiga?
Jaejoong
mordió su labio inferior. En eso Yoochun tenía razón. Changmin no le dirigía la
palabra a Boa desde que las clases hubiesen comenzado y él aún se empeñaba en
decir que el actor no la delataría. ¿Cómo podía asegurar semejante cosa? No lo
conocía, ni sabía nada de él más que lo que había leído en las revisas cuando aún
lo consideraba su ídolo. Lo único que sabía es que era gay y tenía una obsesión
insana por su cuerpo. Que besaba como todo un maestro y le calentaba la sangre
cuando le tocaba.
«Pero que
tonterías estoy pensando» se dijo mandado al fondo de su cabeza las ideas que
habían cruzado por su mente, observando a su amigo con el ceño fruncido.
—Lo bueno es
que no la vio, le he ayudado a sentirse mejor y no habrá ningún problema —aseguró
mirándolo no sin cierta molestia—. Así que te veo mañana, Chun.
Jaejoong se
dio la vuelta para entrar en su cuarto cerrando de forma inmediata, siendo
seguido por la escudriñadora mirada de Yoochun hasta que el ruido de otra
puerta cerrándose le distrajo. Giró la vista y alcanzó a ver muy a penas cuando
la puerta de Changmin se terminaba de cerrar. Al parecer, el actor había
escuchado su pequeña conversación en el pasillo.
«Esto se
pone cada vez más extraño» pensó para sí mismo dándose la vuelta y entrado en
su propia habitación.
La mañana
había pasado muy rápido ese día, para la intranquilidad del modelo y la
diseñadora, que volteaban en dirección a la puerta cada vez que esta se abría. Changmin
no se había presentado en el comedor, ni tampoco en clases. Y eso al pelinegro,
aunque extraño, le tenía preocupado.
Boa le había
interrogado durante el desayuno para saber qué era lo que había pasado, pero
realmente no estaba seguro. Sólo sabía que Changmin se había desmayado y desconocía
los motivos. Bien pudo ser una baja de presión, una mala alimentación, ¡o sabrá
Dios qué! Eso a él no le concernía y si su amiga quería saber qué le había
pasado al actor, pues tendría ella que preguntarle. Sólo que, de hacerlo, se
delataría ante al actor, y ese era un riesgo que Boa no estaba dispuesta a
correr.
De nueva
cuenta el timbre para la comida sonó y de manera simultánea Boa y Jaejoong se encontraron
buscando entre los alumnos la figura de actor. Pero de nuevo no se veía entre
ellos. ¿Dónde diablos se había metido Changmin? ¿Estaría realmente bien?
—¡Si algo le
pasó a Changmin será tu culpa, Jaejoong! —el siseo molesto de Bosa lo sacó de
sus pensamientos.
—¿Qué? ¿Pero
por qué mi culpa? Él me dijo que estaba bien y que no molestara a nadie. Hasta
se paró de la cama para cerrar la puerta. Yo lo vi bien, si realmente no lo
estaba, no tenía por qué mentirme. —acotó centrándose en terminar la comida de
su plato. Yoochun observó con desaprobación a la pelicorto que comía observando
al modelo con el ceño fruncido.
—Debiste… —comenzó
de nuevo la chica, pero la mano de Yoochun le calló silenciosamente.
—Yo vi
cuando Changmin cerró la puerta, Jaejoong lo dejó bien. Es muy probable que
haya salido a cumplir un compromiso. Si tanto te preocupa cómo está, ¿por qué
no vas, preguntas a dirección por él y dejas de molestar a Jaejoong? —Boa bajó
la mirada avergonzada. Yoochun tenía razón y había estado molestando al chico toda
la mañana con lo mismo.
—Lo siento, Jae.
No quería molestarte con mis tonterías, todavía te obligo a ir a verlo con lo
mal que se llevan y no conforme con eso te atosigo con mis reclamos. Lo
lamento.
—No te
preocupes por eso, dicen que mala hierba nunca muere. Ya verás cómo ese
egocéntrico actor llega como si nada a las clases. —le sonrió, contagiando a la
pelicorto con una sonrisa ligera.
La mirada de
Yoochun se centró sobre su amigo, quien estaba sentado justo frente suyo.
Mantenía los brazos cruzados sobre su pecho mientras le estudiaba un poco. No
le había pasado desapercibido, que al igual que Boa, buscaba con la mirada a
alguien. Sólo que procuraba no hacerlo notar. Sin embargo, no era difícil
imaginarse que a quien buscaba era a Changmin, la pregunta era, ¿por qué? ¿No se suponía que ambos no se soportaban? ¿Que
incluso se habían peleado un par de veces? ¿Entonces por qué esa preocupación
disimulada de Jaejoong por el actor?
Era notorio
que a Boa le gustaba Changmin, por eso su preocupación por él. ¿Pero Jaejoong?…
«No,
tonterías» se dijo sacudiendo la cabeza al sólo imaginarlo.
—Oye Boa, ya
que anoche no pudiste ayudarme a seleccionar un traje para los Blue Dragon,
¿podrías ayudarme hoy? Necesito tener listo el traje, porque si está sucio
deberé mandarlo a la tintorería de urgente. Ya ves, es miércoles y aún no me
traen la ropa que les di el lunes. —Ella sonrió en respuesta.
—Claro, ¿por
qué no agarras unos cuantos de tu armario y los llevas al taller de costura? Ahí
mismo puedo ayudarte a seleccionar alguno. Si te das prisa, ahora mismo puedo
hacerlo.
—¡Gracias, Boa!
Te veo en el taller, y a ti Chun te veo en la sala de estar esta noche para nuestro
juego de ajedrez.
—Claro —alcanzó
a responder antes de verlo salir corriendo, entonces su mirada se posó en el
rostro sonriente de la pelicorto—. ¿Puedo preguntarte algo? —la sonrisa en el
rostro de la chica se borró, y asintió—. ¿Sigues enamorada de Jaejoong?
—¡¿Eh?! —e
inmediatamente el rostro enrojeció, sin saber cómo responder a ello. Yoochun y
Jaejoong eran sus mejores amigos y no quería arruinar las cosas, así que se
encogió de hombros—. Lo nuestro nunca funcionó, Chun, lo sabes bien. Lo que sienta
o deje de sentir por Jaejoong no arruinará la amistad que tengo con él.
—Jaejoong
piensa que te gusta Changmin. —aseguró.
—Lo sé —Boa
bajó la mirada unos segundos antes de volverla a alzar—. A Changmin lo admiro
mucho, es un gran actor. Me encantaría ser su amiga. Pero una cosa es que
admires a un actor famoso y otra muy distinta que sientas amor por él. Ni
siquiera lo conozco, y a Jaejoong lo conozco muy bien —volvió a bajar la
vista—. Sé que me quiere como a una hermana, aunque antes haya sido como mujer.
Eso ya pasó y dudo mucho que se vuelva a repetir.
—Deberías
intentar enamorarte de otro chico, hay muchos en esta escuela que están
interesados en ti. —Boa levantó la vista con una diminuta sonrisa y las
mejillas sonrosadas.
—Lo sé, pero
ninguno que me interese —admitió—. Creo que estoy destinada a seguir amando en
secreto a Jaejoong por siempre.
—¿Y qué me
dices de su amigo el modelo? —preguntó trayendo de vuelta el sonrojo al rostro
de la castaña, a pesar de que esta hubiera arqueado las cejas con disgusto.
—¡Ese
cretino! No quiero que me lo menciones nunca más.
Yoochun
sonrió un poco al ver su reacción, no cabía duda que Jaejoong les conocía a
ambos muy bien. Al parecer aquel chico había hecho algo que había molestado a Boa,
y sin embargo… justo así habían comenzado Boa y Jaejoong. Ni pensar que incluso
él había creído que se estaba enamorando de Changmin, cuando seguía amando a Jaejoong.
No cabía duda, que a veces las mujeres demuestran una cosa y sienten otra
totalmente distinta.
Jaejoong dio
la vuelta por el pasillo que le conduciría al ala Este. Tenía que llegar a
seleccionar los trajes que le mostraría a Boa, pero al ir caminando, la animada
plática de dos chicas sobre una revista captaron su atención. Cuando ambas le
vieron, sonrieron amplio y le llamaron para que se acercara. Sonriendo de igual
forma, se acercó hasta ellas para ver qué se les ofrecía.
—¡Mira, Jaejoong!
Salgo en una revista. —anunció una de las chicas sumamente emocionada, mostrándole
al modelo el pequeño cuadro donde era mencionado su nombre. El pelinegro tomó
la revista entre sus manos para leer la breve mención. Para casi todos,
aparecer por primera vez en un medio era causa de algarabía.
—¡Felicidades,
Sulli! —le sonrió entregándole de vuelta la revista a la joven que le devolvía
la sonrisa del mismo modo—. Seguramente comenzarás a salir más en los medios.
Aquí dice que te ven mucho futuro en los dramas.
—Gracias —sonrió
más ampliamente—. Aunque es una nota muy breve, mi representante me la trajo
para que la viera esta mañana. Algún día ocuparé la portada como esta Taeyeon —señaló
la portada de la revista, que Jaejoong tuvo que ver asomándose por sobre su
hombro. Seguramente cuando Jessica se enterara no le caería precisamente bien—.
Aunque —continuó leyendo el encabezado—, ¿tú crees que sea cierto lo que afirma
esa chica?
—¿Y qué es
lo que afirma? No he visto esa revista aún, de seguro salió el lunes, así que
no he tenido tiempo de comprarla.
—Taeyeon
afirma que es novia de Shim Changmin.
La sola
mención al nombre de Changmin le hizo estremecer. Pero no podía ser cierto lo
que Sulli decía. Changmin era gay, él mismo se lo había dicho, e incluso se la
pasaba molestándolo cada vez que podía. ¿Entonces?… No, era una mentira. Changmin
sólo trataba de cubrir las apariencias. ¿Qué no había dicho que si informaba a
la prensa sobre su inclinación sexual, lo iba a negar? Aunque… También dijo que
quien no quería que se enterara de lo que era, era su representante, que a él
le tenía sin cuidado que lo supieran o no.
—¿Jaejoong? —le
llamó al no obtener respuesta. El modelo pareció despertar de sus pensamientos
y volteó con una sonrisa hasta las dos chicas que le observaban.
—Estoy
seguro de que ella miente, Changmin es un antisocial. No ha sido capaz de hacer
amigos en esta escuela, ¿cómo crees que va a hacerse de una novia como ella? —apuntó
a la revista.
—Pero ella
lo afirma —recalcó Sulli—, y como no han podido contactar a Changmin para
preguntarle, lo han tomado como cierto.
—Lo bueno de
esta escuela es que la prensa no tiene acceso, a menos que el involucrado esté
de acuerdo —se encogió de hombros—. Así que dudo mucho que Changmin diga nada.
—A mí aún me
queda la duda —murmuró llevándose los dedos hasta la barbilla—. Pero si es
cierto, ¡estaría muy celosa! —rió—. Esa chica se hará de una popularidad
impresionante gracias a la fama de su novio.
—Sí, eso es
verdad —asintió Jaejoong pensativo—. Pero bueno, yo debo irme. Felicidades por
aparecer en la revista —le sonrió dándose la vuelta, pero la chica le retuvo
apenas.
—Tú también
sales, Jaejoong.
—¿Uh? —balbuceó
sin comprender, tomando la revista para leer la nota—. ¡Cielos! Esa chica sí
que sabe cómo presionarme. —comentó entre risas.
—¿Eres novio
de Jung Sooyeon? —cuestionó la otra muchacha que hasta el momento sólo se había
limitado a escucharlos.
—¡Claro que
no, Luna! —le entregó la revista con la mejor de sus sonrisas—. Jessica y yo sólo
somos buenos amigos.
—¡Que bueno!
Entonces tengo esperanzas. —se animó sonriendo, a lo que Jaejoong rió a
carcajadas y se dio la vuelta directo a las escaleras del segundo piso.
Vaya que Jessica
sabía cómo lograr que la gente de la prensa la tomara en cuenta. Había
anunciado que se presentaría con él en los Blue Dragon de ese viernes y dejaba
entre ver que eran más que amigos. Bueno, no era la primera vez que los
relacionaban sentimentalmente y no le molestaba en lo absoluto que lo hicieran.
Sólo que en cuanto Boa se enterara se iba a enojar mucho por esa falsa
aseveración de los medios. A veces le daba por pensar que su amiga seguía
enamorada de él, pero no –se dijo sacudiendo la cabeza– su tiempo había pasado
y estaba más que seguro que Boa ya no le amaba. Y de Jessica no se preocupaba,
esa rubia era demasiado liberal para estar con un solo chico, así que estaba
seguro que esa información la había dejado filtrar sólo para asegurarse de que
estuvieran al pendiente de su llegada a la alfombra roja.
«¿Taeyeon
habrá hecho lo mismo al asegurar que Changmin era su novio?»
Sí,
probablemente. Dudaba mucho que Changmin fuera novio de alguien, fuera chica o
chico. Era demasiado frío, sería difícil imaginar que sintiera algo de cariño
por alguien. Si no era deseo, no podría ser otra cosa, menos algo parecido al
amor.
«Definitivamente
Taeyeon miente»
Levantó su
brazo para ver la hora en su reloj y al notar que había perdido demasiado
tiempo con las chicas, apresuró el paso para llegar a su habitación. Abrió a la
carrera el armario y sin fijarse qué trajes había tomado los agarró todos entre
sus brazos y salió igual de rápido que como había entrado.
Iba a toda
prisa por los pasillos de la escuela, ya casi era hora de que comenzaran los
talleres. Ya ni tiempo iba a tener para que Boa le ayudara a elegir un traje, ¡y
todo por el maldito de Shim Changmin! Si no se hubiese desmayado la noche anterior
ahora no tendría por qué ir casi corriendo al taller de corte de Boa.
Y hablando
del egocéntrico actor, ¿dónde diablos se había metido? Ahora comenzaba a
invadirle un sentimiento de culpa. «Debía haberme dado cuanta que algo andaba
mal cuando no intentó besarme. ¡Estaba a solas en su habitación y no hizo nada!
Eso sí es de preocuparse.»
La
distracción de sus pensamientos en torno al actor le hicieron no percatarse del
momento en que uno de los protectores de los trajes había dejado escapar parte
de uno de los pantalones, que había comenzado a arrastrarse por el suelo. Y sin
darse cuenta lo pisó, cayendo con todo y prendas.
—¡Ah! Maldita
sea. —gruñó consigo, recogiendo los trajes del suelo y acomodándolos de nuevo
entre sus brazos.
—¿Se puede
saber a dónde vas con tanta ropa? ¿Acaso
piensas donarla?
Jaejoong
levantó la vista con rapidez al reconocer ese frío tono de voz. Y él que
pensaba que el actor estaba muerto. ¡No tuviera tanta suerte! Había comenzado a
levantarse lentamente dejando los trajes en el suelo cuando notó que Changmin no
usaba el uniforme. Llevaba un traje azul marino de corte clásico, una camisa
blanca con rayas finas de color azul y una corbata roja. ¿De dónde podía venir
luciendo tan elegante?
—¿Puedo
saber dónde rayos te metiste toda la mañana? —interrogó frunciendo el ceño. Changmin
cruzó los brazos y alzó una ceja con la mira clavada en el otro, que sintió por
un momento había lanzado un reclamo. ¿Pero qué demonios había hecho?
—Qué tierno
de tu parte preocuparte de esa forma por mí. —Un rubor ligero cubrió las
mejillas del modelo. ¡Eso era!… No, realmente no era mentira, pero no iba a
dejárselo saber.
—¿Qué? Yo no
estaba ni remotamente preocupado. —se defendió, y la mirada de Changmin se
volvió mucho más penetrante. ¿Por qué sería que no le creía?
—¿Entonces a
qué se debe tu pregunta? —devolvió con la tenue ironía en la voz. El pelinegro tragó
saliva nervioso, ahora podía darse cuenta que ya no estaba enfermo.
—Pongámoslo
de esta forma —intentó sonreír—. La persona que te encontró tirado en tu
habitación me estuvo atosigando toda la mañana, y si no aparecías era capaz de
acusarme de tu desaparición. Así que básicamente estaba preocupado por mí, no
por ti —refutó triunfal, pues al fin y al cabo era cierto. Si Changmin no daba
muestras de vida, Boa era capaz de echarle la culpa de su desaparición.
—De todas
formas, es una manera de preocuparte. Aunque finjas que sólo era por ti. —aclaró
el castaño sin cambiar de posición, acallando la risa de Jaejoong.
—¡Yo no
miento! —se dio prisa en recordarle.
—Claro, ya
me lo dijiste anoche, pero me es difícil creerte. —¿Pero qué le pasaba a este
cretino? ¿Por qué se empeñaba en decirle que era un mentiroso cuando el único
mentiroso era él? Bueno, eso mismo lo aclararían ahora mismo.
—El león
cree que todos son de su condición —acusó, y la mirada del otro lució
sorprendida por breves segundos, sólo para recuperar su serio semblante de
inmediato y bajar los brazos para verle—. El hecho de que tu vida entera sea
una mentira, no quiere decir que esté envuelto yo en otra.
—¿A qué te
refieres con mi vida entera? —preguntó sin entender. ¿Qué había averiguado el modelo
para que le dijera semejantes palabras?
—A que salió
publicado en una revista que eras novio de una chica. ¿Qué, es publicidad? ¿Mercadotecnia?
¿Tratas de tapar el sol con un dedo? O…
—¿Celoso,
Jaejoong? —se cruzó de brazos, dibujando en su rostro una media mueca en forma
de sonrisa.
—¿Bromeas? Por
mí mejor, así me dejas en paz. —aclaró entre risas, pero ante la vista del
actor sus continuaban luciendo un intenso sonrojo. Ya no quería estar ahí,
tenía que irse lo antes posible.
—Ya te dije
que no cuentes con eso. —le recalcó. Jaejoong esbozó una sonrisa bajando la
vista.
—Eres
realmente extraño. —aseguró sin mirarlo.
—¿Yo soy el
extraño? Pensé que lo serías tú. —El pelinegro alzó la vista topándose contra
la mirada del otro detenida en su rostro. Su corazón volvió a latir de prisa,
tiñendo su rostro.
—¿Eh? ¿Y yo
por qué soy extraño? —rebatió, pero Changmin sólo bajó los brazos dando un par
de pasos para acercarse a él con lentitud. Sus piernas se negaron a moverse, incapaz
de desviar la mirada de la del actor.
—Porque
afirmas que no eres gay y sin embargo… —Los delgados dedos del castaño se
alzaron para rozar con sutileza la sonrosada mejilla del pelinegro, que sintió
el contacto cual si un fuerte rayo le golpeara la cara, precipitándose hacia
atrás para alejarse de él—, tu cuerpo reacciona cuando te toco. —afirmó,
invocando el intenso sonrojo sobre las facciones del modelo que, sabía, el
calor sentido a causa de aquel roce no iba a mejorar con sus palabras
recalcando aquel hecho. Pero no era por él, de eso estaba seguro y eso mismo le
respondería.
—Como
reaccionaría si fueses una chica —curveó sus labios con disgusto. ¿Por qué las
manos del actor hacían que su cuerpo reaccionara?
—Pero da la
casualidad de que soy un hombre, y eso lo has sabido desde siempre. —aseguró
con aquella mueca insoportable, volviendo a cruzar sus brazos sobre el pecho.
—Eso podría
dudarlo —murmuró entre dientes, volteando a verlo de nuevo para casi gritarle—.
¡Lárgate a tu taller! Ya se te hizo tarde.
—Se nos hizo
tarde. Pero antes dime por qué me consideras extraño.
—Porque no
eres curioso —sonrió—. Desde anoche te dije que alguien te encontró tirado y hasta
ahora no me has preguntado quién. —Changmin volvió a bajar los brazos,
avanzando un paso al frente para quedar junto al modelo que no paraba de verle.
—¿Y no se te
ha ocurrido pensar que si no lo he hecho, es por que ya lo sé? —alzando su mano
dejó un dedo deslizar por el blanco rostro del pelinegro, que reaccionó
retrocediendo de inmediato.
—¿Mm? —balbuceó
asustado, pero Changmin se dio la vuelta de camino a alguna de las aulas de los
talleres. Era imposible que supiera que quien lo encontró era Boa. O… ¿sería
cierto?
Tras
Changmin retirarse, Jaejoong salió corriendo rumbo al taller de costura donde Boa
se encontraba, aunque debido al tiempo perdido en la discusión con el actor,
tuvo que dejar los trajes y asegurarle que iría al terminar el taller de
teatro. Antes de salir de la clase de Boa, le explicó que ya había visto a Changmin
y que este se encontraba bien. Boa suspiró aliviada y le sonrió dándole las
gracias.
Inmediatamente
salió caminando a toda prisa del taller de la chica para dirigirse al suyo, sin
embargo, una duda la asaltaba. Changmin no había respondido a su pregunta sobre
Taeyeon.
—No, no lo
hizo —razonó para sí en voz alta mientras caminaba—, pero es imposible pensar
que sea cierto —concluyó pensativo—. ¿Que no es gay? Bueno, quizá sea bi…
—¿Qué? ¿Quién
es bi?
El pelinegro
se giró a la carrera al escuchar la voz a sus espaldas, topándose con sorpresa
contra un par de ojos castaños que le veían con burla.
—¿Tú eres bi,
Jaejoong? Mira qué guardadito te lo tenías —bromeó logrando con ello que un
profundo sonrojo iluminara el pálido rostro del modelo.
—¡Yo no soy
bi, idiota! Sólo estaba pensando en voz alta, no esperaba que alguien me fuera
a escuchar. —Yunho comenzó a reír al ver la turbación en su amigo, que
aceleraba el paso para alejarse de él. Ya se le estaba haciendo muy tarde.
—¡Oye! Espera.
Estoy perdido, no sé cómo llegar al taller de fotografía —aclaró dándole
alcance—. ¿Puedes llevarme? —Jaejoong se detuvo para verlo de reojo.
—Debiste
haber llegado más temprano, Yunnie. Hoy no puedo acompañarte, ya voy tarde a la
clase de teatro. Pero sigue este pasillo hasta el final y es el segundo salón
de la esquina —explicó indicándole con la mano—. Y te dejo, porque teatro es mi
taller preferido.
—Si me
pierdo en esta ciudad llamada escuela, será tu culpa. —acusó al ver a Jaejoong
comenzar a correr, apenas girándose un poco para contestarle.
—Pondremos
letreros de ‘Se Busca’. —consoló entre risas para perderse por los pasillos que
le llevarían al salón de clases.
Ya llevaba
casi 20 minutos de retraso, sólo esperaba que el maestro le perdonara por eso.
Cuando llegó al aula abrió la puerta a la carrera y entró pidiendo mil
disculpas por haber llegado tarde.
—¡Vaya, Kim!
Por un momento pensé que mi mejor alumno no se había inscrito este año. —saludó
el maestro que llegaba hasta él para colocarle un brazo sobre los hombros.
—Lo lamento
profesor, no fue mi intención llegar tan tarde.
—No te
preocupes, tu retardo te da una gran oportunidad. Ya hemos armado las parejas
para este año escolar y te ha tocado alguien genial. —Jaejoong sonrió de manera
luminosa al ver la sonrisa del maestro. Quizá tenía razón y ese año le tocaba
hacer todo a su lado. Cuando faltaba alguien de pareja, el maestro se encargaba
de acompañarle y eso le servía de mucho a la persona.
Todos los alumnos
ya estaban sentados en parejas distribuidos a los largo de las gradas del
teatro. El maestro le condujo hasta las gradas que estaban al frente y le
indicó con la mano a quien se encontraba sentado en la primera fila. Los ojos
de Jaejoong se desorbitaron al contemplarlo.
—Shim
Changmin será tu pareja este año, estoy seguro que serán los mejores. Mi mejor
alumno de teatro, con el mejor actor de cine, esto será realmente increíble. Espero
que se lleven bien y se ayuden mutuamente —El profesor parecía no haberse dado
cuenta de la cara que el modelo había puesto apenas ver al actor—. Bien, ahora
que vimos cómo serán las cosas, vamos a comenzar viendo a Shakespeare. Jaejoong,
este es el dialogo que veremos —le entregó las hojas al muchacho que le
regresaba fijamente la mirada al actor—. Comenzaremos de atrás hacía adelante.
Vamos a ver cómo leen…
La mirada
oscura seguía viendo a la castaña con furia. No era posible que ahora incluso
estuviera en el taller de teatro. Y lo peor de todo, ¡iban a ser compañeros de
equipo todo el año! No cabía duda que alguien en lo más alto no lo quería.
Frunció el
ceño y se sentó a un lado de Changmin sin verlo ni dirigirle la palabra,
prestando atención a la primera pareja que subía al escenario. Pero no podía
con la curiosidad de saber qué hacía ahí, así que, suspirando un poco se
dispuso a preguntarle, aunque sin verlo.
—Maldición, Changmin,
¿qué estás haciendo aquí? Tú no necesitas clases de actuación. —murmuró entre
dientes.
—Siempre
estoy tomando clases, ¿quién te dijo que no las necesito? No se llega hasta
donde estoy sentándose a descansar en el tiempo libre —respondió de la misma
forma, para molestia del modelo.
—¿Pero por
qué teatro? Tú eres actor de cine, ¿o acaso te has dado cuenta que los
verdaderos actores son los que se paran en un escenario y actúan sin ver un prompt¹ o tener un apuntador en el oído? —cuestionó sarcástico, viéndolo de reojo,
notando cómo las cejas de Changmin se arqueaban con disgusto, aun si no
volteaba para responderle.
—¿Así que no
me consideras un verdadero actor? —preguntó quedo—. ¿Tú qué sabes cómo trabajo?
¿Me has visto? ¿Has estado conmigo en el plató² de alguna grabación?
—No lo
necesito… —musitó tras dejar descansar la barbilla sobre su mano, viendo al
frente. Se hizo un tenso silencio en el que ambos comenzaron a prestar atención
a la clase y seguían las indicaciones del maestro a los alumnos en el
escenario. Pero en Jaejoong todavía había una duda—. ¿Puedes decirme qué
diablos pasó anoche? —le miró de reojo. Changmin hizo lo mismo, luego cerró los
ojos—. Sí, tienes razón, no tengo ningún maldito derecho a preguntarte nada. —aseguró
con fastidio regresando la vista al frente.
Había sido
un tonto al pensar que Changmin iba a responder una pregunta tan personal. Y
además, ¿a él qué diablos le importaba lo que le había pasado? Si estaba en la
fase terminal de alguna enfermedad, ¡pues que se muriera! Para lo que le
importaba.
—Tengo
muchos problemas —La contestación inesperada hizo a Jaejoong voltearse para
verlo. No creía que fuera a responderle y sin embargo, lo estaba haciendo—. Cuando
estoy bajo mucho estrés, suelo perder el sentido. Cuando estaba en la serie
infantil comencé con esos problemas, ese fue uno de los principales motivos
para cancelarla. —El pelinegro parpadeó nervioso al escucharlo. No sabía qué
decirle o cómo responderle, parecía sincero y no tenía por qué dudar de lo que
decía.
—No sabía
nada de eso. Pensé que estando en esta escuela te quitarías de esas cosas, no
estás trabajando actualmente, deberías estar más descansado y disfrutando de la
fama que produjo tu última película. —articuló sin saber siquiera de dónde había
sacado las palabras para armar una frase coherente.
—Esa última
película es lo que me tiene estresado. Estoy envuelto en una pelea legal —aseguró
el castaño recargándose en el asiento y cruzando los brazos sobre su pecho. En
ningún momento había volteado a verlo y sin embargo, confiaba en sus palabras.
¿De nuevo una pelea legal?
—¡Vaya! ¿De
nuevo le rompiste la cara a un fotógrafo? Deberías tranquilizarte cuando
alguien quiere tomarte alguna foto, ese es el trabajo de los paparazzi, nunca
vas a poder mantenerlos a raya. Para eso les pagan —Jaejoong se recargó por
igual en el asiento, cruzando los brazos tras su cabeza para observarlo de
reojo. Changmin no le veía, pero continuó hablando.
—Ojalá fuera
tan simple. Es algo mucho más fuerte, y no le hallo salida, si va a la corte… —se interrumpió para suspirar un poco—, estaré
en el peor escándalo de mi vida. Eso es lo que fui a ver esta mañana, por eso
no me viste.
Jaejoong tragó
saliva nervioso, jamás había platicado de esa forma con Changmin. Era extraño,
por que estaban rodeados de alumnos y sólo hablaban con murmullos. Sin embargo,
las palabras del menor le llegaban claras. Sin verse a los ojos, sin estar uno
frente al otro, parecía más fácil hablar así con el actor. No parecía tan malo,
ni tan engreído o egocéntrico, parecía alguien normal, alguien como todos los
que estaban en esa aula de clase, lleno de problemas y contradicciones. Hasta
parecía humano y no una estrella inalcanzable.
—Bien, ahora
le toca a la pareja que quiero ver actuar —Jaejoong y Changmin se sorprendieron
al ver al maestro delante de ambos—. ¿Ya escogieron quién será Julieta?
—¿Julieta,
qué Julieta? —inquirió el modelo sin entender, sintiendo el corazón comenzando
a salir furioso dentro de su pecho. Actuar junto a Changmin había sido su sueño
por muchos años, antes de que pasara aquel incidente, y ahora, en clase, podría
lograr aquello con lo que había estado soñando por un tiempo. No obstante, se
sentía profundamente asustado.
—¿No estabas
prestando atención, Kim? Van a leer un fragmento de Romeo y Julieta, uno de
ustedes será Romeo y el otro Julieta. —explicó el profesor viendo fijamente al
pelinegro. Jaejoong lo sabía, que aquel maestro no le gustaba repetir
instrucciones, siempre exigía total atención a sus clases y él no sólo había
llegado tarde, sino que se la había pasado platicando con Changmin sin prestar
atención a nada; algo que no parecía caerle mucho en gracia al hombre.
—Vamos, Jaejoong
—Changmin lo tomó por el brazo para avanzar—, ¿o debo decir, Julieta? —la
mirada oscura volteó sorprendida hasta el actor. ¿Quién le había dado el
derecho a decidir qué papel interpretaría cada uno? Ni que fuese el director de
la obra.
—¿Qué te
hace pensar que seré Julieta? ¿Por qué no lo eres tú?
—¿Por qué
será? —silabeó divertido, señalándole nada discretamente una de las ventanas polarizadas
del salón desde donde se observaba perfectamente el reflejo de las facciones
del modelo; el rostro pálido y etéreo bien delineado por los mechones negros,
dándole una imagen un tanto andrógina. Tan diferente del varonil de Changmin. Frunció
el ceño.
—¿Qué tiene
mi cara? Esa no es una justificación —renegó. No estaba dispuesto a que el más
alto le diera ninguna orden, aunque fueran compañeros de quipo y tuvieran que
esforzarse por obtener buenas notas. No iba a permitir que Changmin le dijera
qué o a quién hacer. Pero el chico sólo se dio la vuelta tomándolo de la mano para
subir los peldaños que les conducían a la tarima, produciendo cosquillas en
todo su cuerpo con aquel simple gesto.
—Deja de
discutir, tenemos todo el año para intercambiar papeles. —aseveró depositándolo
en la parte alta de la plataforma y soltándolo sin avisarle.
—¡Oh, está
bien! Pero la próxima vez tú serás Julieta. —suspiró resignado tratando de
ocultar el rostro tras su libreto. No quería que Changmin ni nadie viera el sonrojo
que había producido el que el actor le tomara de la mano.
—Como sea. —respondió
él, colocándose del otro lado del escenario.
Todo estaba
listo, todos en las gradas del teatro guardaron silencio mientras el maestro
les observaba desde el centro. Jaejoong comenzó a leer el texto mentalmente,
estudiándolo un poco. Se lo sabía de memoria, pero tener que leerlo con Changmin
le ponía nervioso y no quería que nada se le fuera a olvidar.
—Adelante,
muchachos. —fue la orden para ambos, y Jaejoong sintió que el estomago se le contraía.
Changmin
comenzó con la escena, mientras Jaejoong le veía fijamente, estudiando sus
movimientos. Pero contrario a lo que había pensado, el actor sólo se limitaba a
leer el texto. No se movía, no gesticulaba al hablar, ni siquiera le imprimía
matices a su propia voz.
—Un momento —el
pelinegro interrumpió la lectura, haciendo que le profesor se parara en su
lugar—. ¿Qué crees que estás haciendo?
—Leyendo,
fue eso lo que dijo el maestro —contestó Changmin con simpleza, mostrando el
libreto. Jaejoong frunció el ceño con molestia y avanzó dos pasos para quedar
frente al actor.
—Pero debes
actuar al personaje de Romeo, no sólo leer las líneas sin ninguna clase de
entonación. ¿Y te dices actor? —reclamó irritado.
—¡Kim
Jaejoong! —reprendió el maestro levantado la voz—. No puedes decirle eso al
mejor actor joven que conozco —volteó a ver a Changmin—. Lo lamento, joven
Shim. Sí, quizá le falta matizar su voz para leer al personaje, pero estoy
seguro que aquí le enseñaremos cómo hacerlo. Quizá esté acostumbrado a actuar
en cine, pero en teatro es un poco diferente. No se preocupe, para eso es este
curso —Y su mirada giró nuevamente hasta el pelinegro—. ¿Y tú, Jaejoong? Sal de
mi clase, no voy a permitir que critiques a nadie por celos profesionales.
—¿Celos profesionales?
Pero… —intentó defenderse contrariado. Era la primera vez que el maestro le
regañaba por algo y le pedía salir del salón.
—Espere,
profesor —Esta vez fue Changmin quien interrumpió a Jaejoong, atrayendo la
mirada del chico—. Yo acepto la crítica, dudo mucho que lo que Jaejoong dijo
sea por celos profesionales. Usted mismo comentó, cuando nos asignó como
compañeros, que Jaejoong era su mejor actor de teatro, entonces sabe lo que
hace —El profesor asintió—. Imagínese que yo actúe de la forma en que lo acabo
de hacer. Seguramente los críticos me destrozarían y debo aprender a aceptarlo.
Así que, quiero escucharlo. —el maestro volteó a ver a Jaejoong, luego a
Changmin.
—Bien, Jaejoong,
di en qué se equivocó Shim —pidió más calmado. Él se giró a verlo, luego regresó
la vista a Changmin. Jamás hubiera imaginado que le defendería. ¡Aunque todo
había sido por su culpa! Por la pésima actuación que estaba dando. Pero él no
tenía por qué decírselo.
—Usted
debería decirlo, profesor. —aseguró viendo al susodicho.
—Quiero
escuchar tu crítica —acotó Changmin algo más fríamente—. Fuiste tú quien me
detuvo, supongo que sabes cómo es el personaje. —El sonrojo cubrió el rostro
del modelo. Claro que sabía cómo era el personaje, se lo sabía de pies a
cabeza, sabía cómo actuaría y en qué circunstancias. Y ahora mismo se lo diría
al actor. No permitiría que lo dejara en ridículo delante del profesor y sus
compañeros de clase.
—Romeo es un
personaje que se enamora de una chica a quien conoció en un baile, así que debe
mostrarse impresionado aún sin saber que pertenece a la familia enemiga. Su
voz, su mirada, sus movimientos, todo debe indicar cuán impactado está con
ella. Podrías comenzar moviendo tus brazos para indicar altura, ya que estamos
al nivel del suelo, pero se supone que Julieta está en lo alto de un balcón.
—Correcto —asintió
el profesor sentándose de nuevo—. Vuelvan a empezar.
Jaejoong
volvió a tomar su lugar, mientras veía por el borde del libreto a Changmin.
Pudo apreciar el momento en que el actor comenzó a caminar a un costado de las
bambalinas y volteaba a verlo con fijeza, haciéndolo sonrojar.
—¡Se burla
de las llagas el que nunca recibió una herida! —comenzó Changmin, caminando
hacia el centro del escenario y cubriendo sus labios—. Pero, ¡silencio! —extendió
los brazos hacia Jaejoong—. ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella
ventana? ¡Es el oriente —señaló y luego apuntó de nuevo al pelinegro—, y
Julieta el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y
pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en
hermosura!...
El rostro de
Jaejoong se inundó de un carmín intenso. Había un mar de diferencia entre lo
que había hecho antes y lo que hacía ahora. Se notaba un crecimiento enorme,
como si el haber actuado tan mal hubiera sido apropósito. Incluso pudo darse
cuenta que Changmin no leía el texto que sostenía en sus manos. ¡No podía ser! Changmin
al igual que él, se sabía el libreto de memoria.
Siguió detenidamente
el monólogo del chico al interpretar a Romeo, haciendo la escena del balcón.
Era su turno y le demostraría por qué era el mejor de su clase.
—¡Oh Romeo,
Romeo! —alzó sus ojos oscuros al cielo, entrelazando las manos sin leer el
texto que había quedado olvidado entre las mismas—. ¿Por qué eres tú Romeo? Niega
a tu padre y rehúsa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan sólo que me amas y
dejaré yo de ser una Capuleto. —declamó señalándose el pecho.
Changmin
puso la mano sobre su barbilla y le dio la espalda para disponerse a tomar la
palabra.
—¿Continuaré
oyéndola, o hablo ahora?
Se dio la
vuelta para ver nuevamente a Jaejoong. No cabía duda que sabía lo que hacía,
actuaba extremadamente bien, como si tuviera mucha experiencia en el ramo, aun
si sabía que nunca había salido en una obra.
—¡Sólo tu
nombre es mi enemigo! —exclamó el pelinegro dramatizando con las manos,
haciendo más creíble su desesperación por saber que Romeo era un Montesco—.
¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco! ¿Qué es Montesco? —cuestionó a la
nada, alzando la vista a lo alto—. No es ni manos —señaló las propias—, ni pie,
ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre —continuó
señalando para cerrar los ojos y volver a abrirlos rápido con pesar—. ¡Oh, sea
otro tu nombre! ¿Qué hay en tu nombre? —volvió a cuestionar viendo esta vez al
suelo—. ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquier
otra denominación! —replicó con molestia—. De igual modo Romeo —suavizó su voz—,
aunque Romeo no se llamara, conservaría sin este título las raras perfecciones
que atesora —levantó los brazos junto con su voz—. ¡Romeo, rechaza tu nombre;
y, a cambio de ese nombre, que no forma parte de ti, tómame a mí toda entera! —finalizó
abrazando su propio cuerpo con las manos.
Changmin se
movió veloz para acercarse al modelo y en cuanto este terminó de hablar, se
apresuró en responder.
—Te tomo la
palabra —y los ojos de ambos se encontraron por primera vez—. Llámame sólo “amor
mío”, y seré nuevamente bautizado —La expresión profunda de aquellas palabras
tintó una vez más las pálidas mejillas del pelinegro—. ¡Desde ahora mismo
dejaré de ser Romeo!
Los sonoros
aplausos resonaron en todo el salón. Jaejoong parpadeó para voltear a verlos,
había olvidado por completo que estaba en un escenario, que había alumnos viéndoles
y el maestro evaluaba su “lectura”.
—Magníficos
los dos —el maestro se levantó y se sumó a los aplausos de los alumnos—. Sabía
que ustedes dos serían una gran pareja. Deberemos preparar algo para fin de
curso que les servirá como examen —Changmin y Jaejoong cabecearon en acuerdo—. Ahora
sí pueden bajar. La clase ha terminado, recuerden seguir repasando el libreto,
continuaremos viéndolo la próxima clase.
Jaejoong se
dio prisa en salir del teatro mientras Changmin lo seguía, lo miró de reojo y
frunció el entrecejo con molestia al notarlo tan cerca suyo.
—¿Qué crees
que estabas haciendo allá arriba cuando actuaste tan mal? —acusó molesto. Sabía
que Changmin había fingido todo, sólo le faltaba la confirmación del hecho. Y
aún si Changmin lo negaba, no iba a creerle.
—Estaba
probando algo —Los pasos del modelo se detuvieron de golpe y Changmin se giró a
verlo con curiosidad. Los alumnos que salían de los talleres les pasaron por la
orilla sin detenerse a verlos.
—¿A mí? —cuestionó
asombrado, pero Changmin negó con la cabeza haciéndolo suspirar de alivio.
—Por
supuesto que no, al maestro. A ti ya te he probado y te aseguro que sabes muy
bien. —el rostro de Jaejoong enrojeció. ¿Cómo se atrevía a decirle semejante
cosa y en pleno pasillo de talleres? ¿Qué no sabía que alguien podría
escucharles?
—¡Eres un
idiota! Sabes que no es a eso a lo que me refiero. Lo que quiero saber es por
qué al maestro. —cambió de tema. No quería meterse en los asuntos del acoso al
que siempre lo sometía. Además, le intrigaba saber por qué evaluaba al profesor.
—Quería
saber si era como tú o como el resto de esos aduladores que no les importa lo
mal que haga las cosas, siempre dirán que estuvo bien. —¿Aduladores? No tenía
idea que había gente que a pesar de que hicieras las cosas tan mal como lo
había hecho Changmin al principio, dijeran que estaba bien. Por lo menos él no
era de esa clase, y era por eso que el actor había dicho aquello, que quería
saber si el maestro era como él.
—¿Y cuál es
el veredicto?
—Actúas
bien.
—¡Imbécil! —le
gritó reanudando su marcha y dejando a Changmin de pie en su lugar. Este dejó
asomar una mueca en forma de sonrisa en su rostro cuando vio al pelinegro dar
la vuelta para perderse en los pasillos rumbo al taller de costura.
Jaejoong
sonrió de forma amplia cuando se sintió lo suficientemente lejos de él. “Actúas
bien”, eso era lo que había dicho Changmin, y esas simples palabras le hacían
sentir orgulloso de su trabajo en el taller. Era como haber recibido un premio
por su actuación, no podía evitarlo. Changmin había sido su inspiración por
años y escucharlo afirmar aquello era como un aliciente para continuar
estudiando.
—Algún día —se
dijo en voz baja—, algún día seré un gran actor como lo es él.
Esa misma
noche en la sala de estar había una gran algarabía. Los alumnos solían recibir
las llamadas de su familia, parientes o novia sólo un día a la semana: los
miércoles. Las llamadas por cuestión de trabajo se recibían cualquier día de la
semana a cualquier hora, para eso no había restricciones de horario. Así que todos
esperaban el momento en que algún alumno que viniera de la sala de prensa
mencionara su nombre. Todos volteaban hasta la puerta cada vez que esta se
abría, todos esperando el momento en el que pudieran hablar con sus seres
queridos.
Pero ni
Jaejoong ni Yoochun prestaban atención a sus compañeros y se dedicaban a jugar
ajedrez en una de las mesas a un costado de la televisión. Jaejoong jamás
recibía una llamada de alguien de su familia. El único a quien veía era a su
padre y este solía sacarlo de la escuela los fines de semana para ir a comer.
Era lo mejor que podía hacer, prefería hablar con él en persona que hacerlo por
teléfono. Pero desde que había enfermado, debido al primer infarto, ya no salía
como antes y era probable que su madre o Hyunjoong le evitaran hablarle los
miércoles al colegio. Procuraba no darle importancia al asunto y prefería
distraerse jugando con Yoochun.
Yoochun por
el contrario, solía recibir las llamadas de su hermano a cualquier hora del
día, por lo que esperar una llamada de Yoohwan el miércoles en la noche, era
poco probable. De la única persona que podría recibir una llamada, era a la que
veía por las noches en el bar cerca de la escuela, además la veía los fines de
semana.
—¡Hey Yoochun,
mira, sales en televisión!
El grito de
uno de sus compañeros los distrajo. Tanto Jaejoong como Yoochun dejaron de
prestar atención al tablero de ajedrez donde jugaban para voltear a ver la
pantalla que les señalaban. La televisión mostraba el programa de chismes K!
News Live y justo en ese momento pasaban adelantos de los siguientes segmentos.
Breves imágenes de Yoochun caminando por los pasillos de la sinfónica seguido
de algunos otros músicos se dejaron ver.
—No voy a
salir —afirmó el músico desviando su vista hasta el tablero de nuevo—, fue una
entrevista que le hicieron al solista.
—¿Por qué no
le cambian a otro programa? —preguntó el modelo volteando a ver a los chicos—.
¿Por qué les gusta ver eso? Sólo van a conseguir que se les atrofie la mente. —aseguró
regresando a su juego.
—Vamos Jaejoong,
viendo estos programas los no famosos como nosotros nos enteramos de lo que
hacen ustedes los famosos. —Jaejoong y Yoochun rieron ante la respuesta del
chico, que observó de reojo cómo Changmin levantaba una ceja sin dejar de leer
el libro que mantenía entre sus manos.
—Miren, es Taeyeon
—apuntó otro de los chicos con aire soñador—. Es realmente hermosa.
Jaejoong
levantó la vista para dirigir su atención de nuevo hacia la pantalla, notando
de reojo cómo Changmin hacía lo mismo y dejaba el libro para mirar a la pelirroja
por televisión.
Y de nuevo
la chica aseguraba que Changmin y ella eran novios y deba detalles de su vida y
la forma en la que burlaban a los medios para no ser captados juntos. La
reportera había cuestionado su veracidad, pero Taeyeon muy astuta había pedido
que confirmara la noticia con Changmin.
«Algo
totalmente imposible» pensó Jaejoong al ver la sonrisa de la chica para con la
reportera, «Y ella lo sabe muy bien».
Todos
giraron la vista al escuchar la puerta de la sala ser azotada y a Changmin
saliendo de la misma a toda prisa. Jaejoong sólo meneó la cabeza en negativa.
Era claro para él que el que la pelirroja hubiera dado tantos detalles de la
vida del actor a la prensa le había causado enojo. Pero… ¿y si lo que le
molestó es que hubiera dado a conocer que eran novios?
—¿Sucede
algo, Jae? —Yoochun lo miraba fijamente, y el aludido sintió las mejillas
enrojecer. No esperaba que su amigo le estuviera viendo.
—Kim
Jaejoong, tienes llamada en la sala de prensa. —anunció uno de los alumnos, abriendo
la puerta y sonriendo de forma amplia.
«Salvado por
la campana» pensó Jaejoong en ese momento. Era extraño que alguien le llamara,
pero daba gracias a quien fuera que lo hubiera hecho. Así se ahorraba el tener
que decirle algo a Yoochun. Era imposible mentirle al músico, y no sabía cómo
responder aquella pregunta porque, realmente, no lo sabía. Además, a él qué le
importaba que Changmin tuviera o no novia, peor para la chica cuando se
enterara de su condición sexual. Seguramente Jessica se sentiría dichosa de
podérselo restregar en la cara.
—Deja veo
quién es, Chun. No vayas a mover nada. —advirtió riendo. Su amigo sólo cabeceó
en acuerdo mientras el pelinegro salía directo a la sala de prensa.
La sala de
prensa estaba compuesta por dos amplios salones que contaban con tarimas
provistas de una mesa para varias personas con igual número de micrófonos, y en
la parte baja se daba cabida a las sillas para los reporteros. De vez en cuando
se hacían conferencias para los medios. En la parte trasera se habían ubicado ocho
cubículos con teléfono, para que aquellos reporteros que necesitaban llamar a
sus editores pudieran hacerlo con confianza. Pero ahora también eran usados por
los alumnos para hablar con sus familiares.
Jaejoong
llegó en poco tiempo hasta el cubículo 4 que era donde habían dejado la llamada
en espera, la curiosidad era mucha. Dudaba mucho que fuera alguien de su
familia, o quizá por fin su padre le hablaba para saludarlo. Ese simple
pensamiento le hizo sentirse feliz.
—¡Hola, Jaejoong
al habla! —saludó alegre tomando el auricular con ambas manos.
—Kim
Jaejoong, no me conoces, pero me gustaría que me consideraras tu amigo.
El pelinegro
se sintió extraño, la voz que se oía del otro lado del teléfono se escuchaba
muy joven. Tenía un acento que había escuchado en algún lado, pero no recordaba
de dónde. Parecía tranquila y sincera.
—Disculpa “amigo”,
pero creo que te equivocaste de persona —No quería ser descortés, pero no
quería verse involucrado con acosadores por teléfono. Ya era mucho tener a un acosador
de forma física como para tener que soportar a otro por teléfono.
—No, no
estoy equivocado, eres Kim Jaejoong, modelo de profesión. Te conozco, aunque no
personalmente, y me gustaría que me consideraras tu amigo —Jaejoong estaba a
punto de abrir la boca para negarse, cuando el desconocido se le adelantó—. Espera,
antes de que te niegues. Sé que hay alguien en tu escuela que te está
molestando…
—¿Qué? —se
sintió asustado. ¿Quién era este tipo?—. ¿Quién eres? ¿Cómo me conoces? ¿Qué
buscas de mí? —acusó sintiendo que su corazón latía apresurado. Sí, sí había
alguien en la escuela que le estaba molestando, pero eso nadie lo sabía. ¿Cómo
lo sabía la persona que ahora le llamaba?
—Lo único
que quiero es ser tu amigo, nada más. Y como te conozco, pues… —alargó
interrumpiéndose, haciendo que Jaejoong se sintiera desesperado. Quería saber
todo lo que la persona supiera. Quizá sólo era casualidad y la persona al
teléfono había lanzado una afirmación para ver si caía, y al notarlo interesado
había decidido continuar con la farsa. ¿Por qué diablos tenía que ser tan
curioso?
—¿Pues qué? ¡Contéstame!
—elevó la voz.
—Tenemos a
un amigo en común, sólo eso puedo decirte. —contestó la voz al teléfono, pero
no le era suficiente saber que tenían a un amigo en común. Él tenía muchos
amigos, algunos más que otros, no por nada era muy popular en la escuela, pero…
—¿Por qué sólo
eso? ¿Cómo sabes que hay alguien que me molesta?
—Sólo lo sé.
Por favor, apunta el número que te voy a dar. Puedes llamarme cuando quieras
hablar con alguien a quien no conozcas y con quien puedas hablar de todo. Cómo
te sientes, cuáles son tus miedos, cómo…
—¿Acaso eres
un psicólogo? ¿Te contrató mi hermano para tratar de convencerme de cambiar los
títulos a su nombre? —se apresuró a interrumpirle la palabrería que había
comenzado a soltarle, aunque estaba seguro de que Hyunjoong, esta vez, no tenía
nada qué ver.
—No, estás
equivocado, no conozco a tu familia. Sólo sé de ellos lo que han publicado los
diarios. De ti sé un poco más, pero no puedo decirte cómo. —De nuevo ocultaba
las cosas dejándolo intrigado.
—Y vuelve la
burra al trigo. ¡Maldita sea! ¿Quién eres? —volvió a cuestionar totalmente
fuera de sí. Odiaba que lo dejaran con la duda y esta persona ya le había
sacado de quicio.
—Ya te dije,
sólo un amigo. Apunta mi número, puedes llamarme a la hora que sea, yo estaré
allí para ti —Jaejoong escuchó el dictado de números que no se molestó en
apuntar—. Apúntalo, por favor.
—Mira “amigo”,
mis problemas los resuelvo solo. Jamás he necesitado la ayuda de nadie y esta
no será la primera vez.
—Sólo por no
dejar, apunta mi teléfono. —Jaejoong suspiró, quizá lo apuntaría para mandarlo
investigar después. Volvió a escuchar los números y esta vez los apuntó a la
carrera.
—Ok, ok, ya
tengo tu maldito teléfono, pero si estás esperando que te llame, espera
sentado, porque parado te vas a cansar —la risa contagiosa hizo parpadear al
pelinegro sin comprender—. ¿Qué fue tan gracioso?
—Eres tal
cual me lo habían dicho. Kim Jaejoong, cuídate.
—Espera,
espera —pero sólo pudo escuchar el sonido de la línea ocupada—. No me dijiste
tu nombre. —murmuró colgando el auricular.
Salió de la
sala de prensa pensativo. Ni siquiera del chico que le llamaba para que fuera a
contestar la llamada al cubículo había podido escuchar el nombre del extraño. Estaba
confuso y lleno de preguntas referentes a la llamada.
¿Quién era
la persona que le había hablado? Y sobre todo, ¿por qué le habló? ¿Sería de Changmin
de quien hablaba cuando dijo que sabía que alguien le molestaba? No, eso era
imposible. En la escuela nadie sabía todo lo que el actor le torturaba. Ni
siquiera Yoochun, que era su mejor amigo, lo sabía. ¿Cómo iba a saberlo alguien
a quien no conocía? ¿O es que sí lo conocía?
“Tenemos un
amigo en común”
¿Acaso sería
Yunho? Sí, pudiera ser el modelo. Yunho le conocía muy bien, claro que no más
que Yoochun. Pero sería imposible que Yoochun hubiera contado algo de su vida a
otra persona. Además el músico se la pasaba en la escuela, las únicas veces que
salía era a la sinfónica y ahí estaba su novia. Y de lo que estaba cien por
ciento seguro, es que quien le había hablado era un hombre. Y Yoochun no sabía
lo de Changmin. ¡Nadie sabía lo de Changmin!
—Maldición, ¿quién
era esa persona? —se preguntó agitando fuertemente su cabeza antes de entrar de
nuevo a la sala de estar.
Entró justo
en el momento en que en pantalla se mostraba a un chico de cabello gris platinado muy sonriente. La mirada de todos estaba puesta en la pantalla,
incluida la de Yoochun. El joven daba una entrevista y mencionaba lo emocionado
que se sentía de formar parte de la sinfónica y poder interpretar su primer
solo.
—¿Compañero
tuyo, Chunnie? —preguntó sentándose en su sitio, atrayendo la mirada del chico.
—Sí, es un
amigo, Kim Junsu. Toca el violín.
—Oh, he
escuchado algo, pertenece a una de las familias más ricas de Haeundae³,
¿verdad? —afirmó más que nada, sonriendo—. No sabía que fuera músico.
—Junsu es un
genio tocando el violín. Entró a la sinfónica hace poco más de un año y casi
desde el comienzo formó parte de la primera platilla de músicos. Rebasó con creces
a los más avanzados. Doy gracias porque no toca la flauta, me hubiera quitado
mi puesto muy rápido —Jaejoong rió ante las palabras de su amigo—. Es una
persona muy dulce, te agradaría mucho si lo conocieras. Jamás había conocido a alguien
como él. Es en extremo sensible, jamás vi a nadie llorar cuando toca. Es un
verdadero ángel.
—Chun —entonó
el pelinegro viéndolo fijamente—. Que tu novia no te escuche hablar así de otra
chica, está bien que hayas dicho eso de este chico pero si lo haces con una
chica, la vas a poner celosa. —Las mejillas de Yoochun se tiñeron de un ligero rosáceo.
—¿Y bien,
quién te llamó? —preguntó cambiando abruptamente de tema.
—No tengo la
menor idea —El signo de interrogación se reflejó en la cara de Yoochun ante tan
vaga respuesta—. En serio, no supe quién era —reafirmó al notar que el otro no
entendía—. En un principio pensé que era un error, pero creo que no. Aun así sólo
tengo un número telefónico, ni siquiera tengo un nombre, me dijo que le llamara
“amigo” y que si quería hablar de algo, le llamara a cualquier hora.
—Eso es
extraño, ¿no será algún acosador que te vio en algún comercial y le gustaste?
—Eso pensé,
pero que ni crea que le voy a llamar.
Jaejoong
alzó la vista cuando se sintió siendo observado, sólo para toparse con sorpresa
contra un par de ojos castaños fijos en su rostro. Le miraba con el ceño
fruncido y la boca curveada. ¿Qué no se había ido ya? Cuando entró a la
habitación ni cuenta se había dado de que Changmin había vuelto. Su mirada de
nuevo le perturbó. Dos acosadores era mucho para él, y como no quería seguir en
ese lugar sintiendo cómo su corazón latía a toda prisa, se puso de pie para
despedirse de Yoochun.
—¿Sabes, Chun?
Estoy agotado, jugamos mañana, ¿sí? Ya tuve suficiente el día de hoy.
Comenzando con los reclamos de Boa por lo que ya sabes, luego sus regaños por
haberle llevado trajes grises y azules en lugar de sólo negros, para terminar
de rematar la montaña de protestas por no querer usar el Armani. Por suerte
había un Yves St Lauren entre los que le llevé, sino no sé qué hubiera hecho. A
veces creo que Boa me sobreprotege mucho. Yo no soy ni su novio ni su hermano. —masculló
casi al borde del puchero.
—Pero ella
igual te quiere. —completó Yoochun.
—Quiere,
pero matarme —puntualizó el pelinegro riendo—. Te veo mañana, Chunnie.
—Sí, hasta
mañana, Jae.
Yoochun
siguió con la mirada al modelo hasta que este salió de la habitación, no
pudiendo evitar el percatarse de cómo la mirada de Changmin también le había
seguido. Era extraño, y no era la primera vez que lo sorprendía haciendo lo
mismo. Sus miradas se encontraron por segundos. El actor se había dado cuenta
que le observaba, pero luego simplemente desvió su atención de vuelta hasta su
libro. Al parecer no le importaba que alguien le sorprendiera viendo al
pelinegro de esa forma, o quizá sólo fingía no importarle.
«Quizá es
hora de averiguar por qué»
Yoochun se
dio prisa en levantar el juego de ajedrez y acomodarlo dentro de su estuche.
Quizá Jaejoong tenía el dominó y las cartas ocultas bajo la cama, pero él tenía
el ajedrez y las damas chinas, y esas no necesitaban ser ocultadas. Se levantó
del sillón que ocupaba con el estuche bajo el brazo y caminó hasta el sillón
que ocupaba Changmin y en donde seguía leyendo. Un pequeño taburete descansaba
a un costado del sillón, al parecer nadie quería estar cerca del actor y no los
culpaba, el actor era sumamente frío y no parecía querer la compañía de nadie.
Así que se sentó, quedando muy cerca de él.
—¿Puedo
saber qué significa esa mirada tuya cuando ves a Jaejoong? —Una pregunta
directa y queda, a la que Changmin respondió enarcando una ceja.
—Quizá lo
mismo que significa la tuya cuando hablas de tu amigo el violinista.
Yoochun se
sorprendió ante el comentario, abrió la boca para tratar de responder algo pero
terminó por cerrarla sin saber qué decir. Se levantó de prisa de su lugar dando
media vuelta para irse, cuando la voz baja de Changmin le retuvo.
—Supongo que
Jaejoong no lo sabe. ¿Se lo dirás algún día? —Yoochun apenas y giró lo
necesario el rostro para verlo.
—Quizá. —y se
dio la vuelta para salir de la sala de estar.
❥ Fin del Capítulo Tres.
¹ Pantalla que se pone detrás de las cámaras y a la vista de los actores,
presentadores o conductores para que sepan lo que tienen que decir.
² Set de filmación.
³ Condado en el Este de Busán, conocido por ser de las zonas élite.
—.—.—
Me tardé un poquito más con este capítulo. ¡Lo siento! Llegó la vuelta a clases, pero intentaré que eso no me demore demasiado con las actualizaciones.
Gracias a las chicas que muestran su interés y apoyo al proyecto.
PD. ¡Ah, sí! Antes que me olvide, la apariencia de JunSu para esta historia, es de su look del Uncommitted.
Gracias a las chicas que muestran su interés y apoyo al proyecto.
PD. ¡Ah, sí! Antes que me olvide, la apariencia de JunSu para esta historia, es de su look del Uncommitted.
◣ Ir al Capítulo 4 ◢
3 comentarios:
Hola vi tu fanfic publicado por un grupo de face y juro que me paso que nunca lo habia visto.... juro que ame tanto como escriber soy una fan loca del MinJae siii amo cuando le dan una personalidad dura a Min un Seme total hahaah xd
sin duda tu fic esta realmente bueno quiero saber mas.....
sigue escribiendo solo cuando no tengas nada con los deberes de la clases n.n
espero el siguiente.
saludos suerte y esperare el otro porfa que no sea mucho tiempo de espera n.n
ya me lei los tres capítulos y quiero mas cuando tendrás actu
esta genial, me gusta el jaemin espero seguir leyendo mas y please no tardes
tanto escribe después de las tareas jajajaj.
bye te leo!!!!!!!!!!!!!
"—¿Puedo saber qué significa esa mirada tuya cuando ves a Jaejoong? —Una pregunta directa y queda, a la que Changmin respondió enarcando una ceja.
—Quizá lo mismo que significa la tuya cuando hablas de tu amigo el violinista".
Esto me ha dejado intrigada. Y no tanto por la relación 'secreta' de Chunnie, más bien porque Min ha dado a entender que no solamente gusta del cuerpo de Joongie como le había dicho al mencionado antes.
Asfgjlkhgssdfasdf ya me estoy haciendo ilusiones x'D
En fin, gracias por tan besho capítulo, y disculpa mi tardanza <|3 pero ya sabes que aunque sea después de un siglo(?), aquí estaré dejando mi huellita, kkk.
Hasta el próximo capi~♥.
Publicar un comentario